
Debí hacer este post hace un par de días pero no tuve tiempo. Resulta que parafraseando al finado y recordado Tato Bores, el miércoles pasado me disfracé de potus mal regado y por esas cosas de la vida aparecí en la Embajada de España en el momento en que la vicepresidenta del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, ofrecía una conferencia de prensa. La funcionaria terminaba una gira por seis países latinoamericanos. Algunas cuestiones que me impresionaron:
- Algo lateral: Los trajes, los zapatos, las carteras, las corbatas, los anteojos, los relojes, los celulares, las laptops de funcionarios y periodistas españoles que seguían la gira. El primer mundo está muy, muy lejos. Ya lo había olvidado y lo recordé de golpe. En ese contexto se notaba a diez cuadras la diferencia de ingresos de los periodistas argentinos. En la ropa, en las caras.
- Lo importante: la vicepresidenta se expresaba como un canciller. Cada palabra iba en su lugar, se trataba de una funcionaria con información, con experiencia, con capacidad para responder preguntas seleccionando las expresiones, los conceptos. Ningún tema de la agenda bilateral le era ajeno. Del Club de París, a las tarifas, del canje de Deuda por Educación a los votos en la ONU.
- Al responder preguntas sobre temas domésticos españoles, decía: "nuestro partido ya definió tal cosa..." o "nuestro partido sostuvo aquello...".
- Ahí me acordé lo que se dice de Cristina Fernández de Kirchner, en cuanto a que es el "más importante cuadro político, etc. etc.". No digo que la senadora no esté preparada, pero me doy cuenta de lo lejos que estamos de tener siquiera veinte dirigentes políticos con el perfil de Fernández De la Vega.
- Me acordé de Scioli.
- Me acordé de Ruckauf y de Víctor Martínez.
- Me imaginé a un funcionario argentino diciendo: "Nuestro partido, el PJ ya definió esto o aquello". Mamita, qué diferencia.
.jpg)