De idiomas y diablos
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Diario provisorio por Yupi Lunes Back to the city. Es una forma de hablar,
porque mi barrio tiene poco de aglomeración y bastante de Happy Valley,
incluso ...
Hace 6 días.
Dios no quiere hacerlo todo para no arrebatarnos la libertad de la voluntad y la parte de la gloria que nos corresponde en la empresa. Maquiavelo, N. El Príncipe. Capítulo XXVI
"La credibilidad gubernamental en la Argentina se ha desvanecido desde hace tiempo (...) La credibilidad debe ser ganada de la forma difícil. Debe demostrarse que las finanzas del sector público se han transformado, que las demandas excesivas de aumentos salariales serán resistidas y que el tipo de cambio y las tarifas no se congelarán en un vano intento de proveer de un 'ancla nominal', al costo de distorsiones insostenibles en los precios relativos".
Si bien el proceso de crecimiento que atravesó Argentina tuvo lugar en el marco de una mejora en las condiciones prevalecientes en los mercados internacionales, no fue esta su causa principal, ni mucho menos la única. Por el contrario, fue la demanda interna el motor fundamental sobre el que se sustentó la importante fase de crecimiento de los últimos años. Al evaluar la contribución de los distintos componentes al incremento de la demanda global en el periodo comprendido entre los años 2003 y 2010, se observa que el consumo doméstico, tanto público como privado, y la inversión tuvieron un rol protagónico en términos de su contribución al crecimiento, mientras que las exportaciones, a pesar de su fuerte expansión en términos históricos, dieron cuenta de algo menos de 10% (v. gráfico 1).A su vez, si se compara el crecimiento experimentado por la economía argentina entre 2003 y 2010 con el de otros países de la región, se observa que presentó un desempeño más favorable, a pesar de que verificó una mejora relativamente menor en sus términos de intercambio externo. En efecto, como se puede observar en el gráfico 2, la economía argentina fue la de mayor dinamismo (64,7%) a pesar de haber tenido una mejora en sus términos de intercambio externo inferior a la registrada en los restantes países de la región (con la sola excepción de Uruguay).Por otro lado, se debe señalar que si bien el crecimiento de las exportaciones de bienes en la economía argentina fue muy significativo, ya que pasaron de us$ 29.938 millones en 2003 a us$ 68.133 millones en 2010, Argentina fue el país con peor desempeño exportador de la región. En efecto, considerando el conjunto de las economías sudamericanas, las exportaciones crecieron a una tasa anual acumulativa de 16,2% en el periodo mencionado, mientras que en Argentina esa tasa se ubicó en 12,7%. Es más, el crecimiento del valor exportado por este país fue sensiblemente menor al de otras naciones, como Paraguay, Perú y Bolivia. Estas tendencias ponen en evidencia dos elementos centrales.Primero, que el importante crecimiento experimentado por la economía argentina no puede explicarse solamente por la presencia de inéditas condiciones internacionales (el «viento de cola», como suelen señalar muchos analistas).Segundo, que la adopción del «dólar alto» como eje destacado de la política de «fomento a la producción», si bien puede considerarse una condición necesaria para una elevación en las ventas externas, no parece garantizar por sí mismo un notorio incremento en estas, ni mucho menos el avance hacia una diversificación de la canasta exportadora (de allí que en los años recientes tampoco se produjeran alteraciones significativas como para afirmar la existencia de un cambio estructural en el perfil exportador).En definitiva, en una visión del conjunto del periodo, no se puede sostener que el crecimiento de la economía argentina en la posconvertibilidad se haya sustentado únicamente en la mejora de las condiciones externas.