De idiomas y diablos
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Diario provisorio por Yupi Lunes Back to the city. Es una forma de hablar,
porque mi barrio tiene poco de aglomeración y bastante de Happy Valley,
incluso ...
Hace 6 días.
Dios no quiere hacerlo todo para no arrebatarnos la libertad de la voluntad y la parte de la gloria que nos corresponde en la empresa. Maquiavelo, N. El Príncipe. Capítulo XXVI
"Y luego está la mayor pregunta de todas: cómo demonios los países van a poder reestructurar sus deudas si órdenes judiciales como estas permiten a los bonistas que no entran en los canjes recibir el 100 % de lo adeudado?"
"Argentina puede haberle pagado a los tenedores de bonos bajo legislación de Nueva York (bonos de los canjes) por años a esta altura, pero nunca ha tenido acceso a los mercados de Nueva York; en ese sentido, si abandona los mercados extranjeros, sólo estaría abandonando mercados que no le han servido para nada en concreto. Cientos de acreedores externos ya son dueños de deuda doméstica de Argentina, denominada en pesos y en dólares; ese sistema se ha probado que funciona razonablemente bien. Entonces, tiene algo de sentido para Argentina comportarse agresivamente hacia Griesa, de la misma forma en que Griesa se ha comportado hacia Argentina. Si querés cobrar, le puede decir a los tenedores de bonos, vas a tener que cobrar en Argentina, porque las cortes de Nueva York no nos dejan pagarte en Nueva York. A los bonistas no les va a gustar ni un poco, pero en última instancia van a aceptar. Realmente, no tendrían muchas opciones".
Sólo en el gobierno de Piñera pueden ocurrir las elecciones más enredadas y con más problemas que recuerde la historia de Chile, y sólo a Adimark, una empresa encabezada por Roberto Méndez —a quien los medios suelen sindicar como muy cercano al mandatario—, se le puede echar a perder una encuesta.
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El problema es el Presidente, que ha convertido a Adimark en un instrumento de políticas públicas. Hay que recordar que en los inicios de su gobierno le dijo a los ministros que los iba a medir por el nivel de conocimiento en dicha encuesta, a lo que le daba más importancia que al cumplimiento de metas institucionales o la aplicación del programa de gobierno. Más aún, según trascendió en los medios escritos, en una reunión de gabinete, el Presidente se burló de un ministro por su bajo conocimiento en la opinión pública.
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En Chile, quienes se equivocaron fueron las encuestas asociadas a los medios de comunicación, con la excepción de La Tercera en Providencia, y también fueron los propios medios quienes compraron el triunfalismo de La Moneda y no chequearon con otras fuentes si eran ciertos dichos rumores.
“Un argumento que algunos economistas han manifestado reiteradamente dice que la fuga ha sido consecuencia de la inestabilidad y volatilidad financiera. Aunque no sea un tema central para el análisis de lo sucedido en el 2001, el estudio de lo ocurrido en nuestro país en la última década revela la existencia de un sector importante del empresariado nacional que ‘estructuralmente’ fuga capitales del país, generando una situación de falta de sustentabilidad de la economía. Siendo así causa de la inestabilidad, luego ésta se utiliza como argumento para sacar capitales del país“.
En 1989 el socialismo, fragmentado después de la derrota de 1973 y con una de sus vertientes instalada en el exilio en la República Democrática Alemana y aliada al bloque soviético, se reunificó al caer el Muro de Berlín rescatando y renovando las banderas del socialismo democrático, el mensaje libertario y el respeto irrestricto de los derechos humanos. En esa línea se integró a los gobiernos de la Concertación. Así, el socialismo fue, entre 1990 y 2010, de nuevo un partido de gobierno, ahora como parte de una coalición mayoritaria de «centroizquierda». Entre 2000 y 2010, dos de sus miembros fueron presidentes de la República. Pero luego de su derrota de 2010, ¿cuál es su balance y cuál es su futuro?
Por definición, el programa y la práctica gubernamental –de una transición a la democracia difícil y en amplia coalición, con intereses contradictorios, con logros en crecimiento económico pero no en reducción sustancial de las desigualdades o en protección de los recursos naturales y del medio ambiente– solo recogieron parcialmente el proyecto de sociedad que el socialismo chileno ha encarnado. Esta fuerza política ganó desde 1990 legitimidad gubernamental y capacidad de inserción en el Estado, pero, al mismo tiempo, perdió raigambre en la sociedad y capacidad de propuesta y de acción contra las desigualdades. Hoy, el pragmatismo burocrático que caracteriza su dirección no necesita de inserción social ni de programa. En efecto, el socialismo sufrió una pérdida de identidad en pos de llegar al poder gubernamental mediante alianzas desequilibradas con partidos de centro, en las que renunció progresivamente a rasgos centrales de su propio programa.
La sociedad civil, y en especial los jóvenes, han en cambio radicalizado sus aspiraciones y ampliado su capacidad de movilización autónoma. Esta evolución reciente ha puesto la forma partidaria tradicional del socialismo en crisis y este ha experimentado sucesivas escisiones. El futuro dirá si puede recomponerse como fuerza de transformación, lo que en todo caso supondrá un esquema de alianzas concordante con aspiraciones programáticas presentes en la sociedad, como la recuperación para el Estado de la propiedad y de las rentas de los recursos naturales y su inversión en el desarrollo productivo y en la protección social, la negociación colectiva y el derecho de huelga efectivos, la promoción de derechos universales que incluyan la educación pública gratuita y un sistema público de salud de calidad, la igualdad de género, el derecho al aborto, el reconocimiento de derechos a los pueblos originarios, el matrimonio igualitario, la protección del ambiente, el desarrollo local contra la segregación urbana, etc. Estas aspiraciones programáticas no podrán prosperar sin la refundación de las instituciones y una nueva constitución que refleje la soberanía popular y la cultura ciudadana chilena de inicios del siglo XXI.
"...como si el progreso pudiera ser una cuestión individual, de construcción individual y no concebir al progreso como una construcción colectiva. Esto también nos viene, un poco, de nuestra tradición de inmigrante, de nuestros abuelos. Yo me acuerdo que mis abuelos que decían: 'bueno, el que no tiene nada es porque no quiere o porque no trabaja', es una cosa muy de los europeos. Soy nieta de europeos, sin comprender – que es cierto – que hay una gran cantidad de esfuerzo personal, pero por más esfuerzo personal que vos pongas si no hay un proyecto de país que acompañe, que genere trabajo, que genere puestos de trabajo es imposible progresar, crecer, tener trabajo, darle de comer a nuestros hijos, permitir que los hijos de los obreros lleguen a la universidad (...)"."El crecimiento ha sido para todos, inclusive – yo diría – que ha sido más fuerte para aquellos que más tienen por una cuestión simple de regla de concentración del capital. Y sin embargo, prejuicios culturales, el considerarse diferente por tener más, yo quiero considerarme diferente por ser mejor, nunca por tener más plata. Y entonces el que el pobre pueda progresar ya es casi igual al otro, y entonces esto es como una perdida de privilegio. Son cuestiones culturales profundas, que están arraigadas y que nosotros debemos explicar, no combatir y enojarnos y descalificar a los que piensan de esa manera, sino tomar como una tarea militante y docente casi explicar el porqué se pueden dar esas transformaciones"."Nos pasó en la primera etapa del peronismo, el primer y segundo gobierno de Perón, donde muchos creyeron que habían podido progresar porque sí y luego se transformaron en no peronista, por ejemplo, siendo que había progresado a partir del peronismo y es por el prejuicio cultural muchas veces ¿no? Y creo que estás cosas no nos tienen que enojar a nosotros, al contrario, la inmensa responsabilidad de todos y cada uno de comprender y tratar de deshilvanar y deconstruir todos esos prejuicios culturales para entender que la posibilidad de realización de un país se hace con los 40 millones de habitantes adentro".