viernes, septiembre 28, 2007

¿ Y si no cuidamos al INDEC y así medimos?

Resulta que todos los días me banco la perorata de "cuidemos al indec" y la mar en coche de Rollo y compañía. Ahora: leyendo El Cronista me surge una hipótesis. ¿Y si no cuidamos nada al INDEC? Desarrollo brevemente:
  • Todos sabemos que el que dibuja los índices con mano de hierro es Moreno Morenito.
  • Ayer, cuando se supo que le dijo a empresarios que el 10 de diciembre se va hubo alborozo en ciertos sectores empresarios. Me pregunto, ¿por qué?
  • Al mismo tiempo -si bien escrito por la pluma lobbista de más de Bonelli- nos enteramos acá que entonces se desata una linde pelea en el establishment para ver cómo se va a resolver el tema de la inflación, ahora que va a haber que sincerar los índices. Léase: alternativa-ortodoxa-enfriamos-la-economía o alternativa Clarín-Techint-más-capitalismo-de-amigos. Creo que perdemos con las dos, pero puede ser que con una sigamos pedaleando.
  • Finalemnte, leo en El Cronista "los empresarios temen que la crisis del INdec impida el pacto salarial que propone Cristina". "Gremios cercanos a Moyano ratificaron que aspiran a 30 por ciento de aumento". "Casi todas las paritarias de 2007 superaron el techo que fijó el Gobierno".
Ergo, va la hipótesis: el INDEC aún andando bien te tira una inflación medio bajita, ¿viste?. Si el Gobierno dibuja el índice, como ocurre, ya nadie cree en el índice. Entonces los sindicatos se sientan a negociar sin números en la mesa porque no le creen al INDEC. Y ahí estamos, en la cancha se ven los pingos. Resulta que con el Gobierno haciéndose el dolobu, los sindicatos negocian por arriba de los límites impuestos por el propio Gobierno. Es un desnudo tira y afloje en el que el más guapo gana. Y luego nos enteramos que los empleados en blanco le ganan a la inflación. Entonces ¿y si no cuidamos al INDEC? No sé, digo, me parece.
Igual, ver cómo bajamos la inflación es otro tema. Pero por ahí ni vale la pena rasgarse las vestiduras por el INDEC. Siempre y cuando siga Moyano.

13 comentarios:

Andrés dijo...

De acuerdo, Escriba. Lo único que a mí me preocupa es que el INDEC era una buena fuente de datos para el análisis económico y social. Los consultores privados me merecen tanta confianza como el capitán Morgan. Sin un INDEC confiable, ¿a qué números podrá uno encomendarse?
Saludos

Anónimo dijo...

Escriba, yo soy empleado en blanco y la inflacion me esta goleando,los salarios en blanco le ganan a la inflacion oficial, pero con la real pierde comodo.
No se olvide ademas que un 40 % de los trabajadores estan en negro,ellos pierden por goleada mas que yo.
Saludos
Adrian

Hal dijo...

Uy, empedó Escriba.
¿Alguien me podría decir cómo hacemos para saber que las negociaciones de los sindicatos redundan en salarios que le ganan a la inflación?
Esto es surrealista, mentir con las estadísticas oficiales para ver cómo resultan los salarios. ¿Por qué mejor no jugamos a la ruleta con los sueldos?

escriba dijo...

Son hipótesis chicos, no se vuelvan locos.
El tema es que leer la tapa del Cronista de hoy era tan delirante. Eran los empresarios preocupados por la distorsión de los números porque entonces nadie cree en los números y Moyano les pide 30 por ciento. Nada más, me llamó mucho la atención. Pensemos lo siguiente: ¿a quién beneficia la distorsión de los números? Ya sé que un poco al Gobierno (en teoría). ¿Y a quién más? ¿A quién perjudica? Respondamos esas preguntas y quizás estemos más cerca de la verdad de la verdadera milanesa. No tengo respuestas, tiré esta hipótesis para ver qué salía.
Saludos

Ana C. dijo...

Flor de hipótesis se mandó usted, Escriba. Ese 30% de los sindicatos es una locura completa y termina de demostrar que lo que menos le importa a Moyano es que el país salga adelante alguna vez. Cualquier reclamo salarial que quiera ganarle a la inflación (y préstele atención al "ganarle") condena a toda la sociedad. Una sociedad inclusiva no incluye a esos sindicalistas, desgraciadamente. El precio del pacto social es demasiado alto, es como cuando uno va a esos mercados árabes y les ofrece algo ridículo.

Un saludo, se lo extrañaba.

Hal dijo...

¿A quién perjudica la distorsión de los números? A los pobres, ¿a quién va a perjudicar?
Ahí tiene los últimos indicadores de pobreza como ejemplo. Un dibujo absoluto, ni Artemio puede defenderlos. No se me ocurre de qué manera vamos a encarar seriamente el tema si partimos de no reconocer que hace una año los números dejaron de ser positivos. El modelo vigente encontró hace rato el límite de sus posibilidades de integración de los sectores más postergados. Si las estadísticas no lo reflejan, ¿por qué habríamos de corregir el rumbo?
Respecto a los salarios, si la negociación salarial es un tira y afloje en el que el más guapo gana, ¿cuál es el sentido de mentir la inflación? Moyano puede pedir 30, los empresarios pueden responderle con los números oficiales, y el conflicto, indefectiblemente, se resolverá de acuerdo a la correlación de fuerzas. ¿No sería, entonces, más inteligente que se discutiera sobre estadísticas veraces que no atenten contra los argumentos de los sindicatos?
Vamos, reconozca que mandó cualquier fruta. A todos nos pasa.

Anónimo dijo...

Escriba: Me hiciste acordar a Marcó del Pont anoche con Van der Kooy y Carlos Méndez (cómo se va a llamar así). Antes aviso que esa mujer (era tu candidata para el Ministerio de Economía?) me cansó antes de tiempo y me fui a dormir en el medio de la nota. Cuando le preguntaron acerca del Indec, lo primero que hizo fue asumir las irregularidades. Una brisa de aire fresco K?? Lástima que siguió: "Es un problema a resolver porque si no, sale cualquier chanta (sic) desde sectores interesados a tirar cualquier índice...". Menos mal que tenía el control remoto cerca. Es la peor explicación que escuché en años para justificar una manipulación, ya que provocaría sucesivas manipulaciones... Grande Mercedes!! Al lado de Mario Blejer sos más buena que la gorda Sosa.

Saludos,

Seba.

Ah, me olvidaba. No sé si ya te acostumbraste a leer nuevamente Clarín tras tu regreso, pero si para vos lo que dijo K en una charla "informal" con los periodistas no te mueve ni un poquito, entonces de acá a 30 días nada medirá seguramente. O pensás igual que Morales Solá respecto a las pasteras y la intransigencia de los asambleistas?

Anónimo dijo...

El tema es en general quien cuenta la historia. Los datos de Transparency Internacional son menos serios que los del IndeK y los de competitividad argentina también (caso contrario las grandes empresas que si invierten en la Argentina son dirijidas por una manga de boludos).

En otras palabras, frente a la presión del establishment ("no es negocio invertir en Argentina", "Argentina es más corrupta que Nigeria") lo que hay que tener son datos tal vez falsos pero lo suficientemente creíbles como para negociar.

Ante el "nadie quiere invertir en Argentina" uno debería poder contestar con datos (creíbles) del Indec de que la Argentina crece.

Cine Braille dijo...

Off topic total, pero ¿Lavagna no da demasiado parecido a Luder en los carteles de propaganda? Sobre todo en el que está sonriendo y como mirando hacia arriba.

Anónimo dijo...

Sobre todo por la L de loser tatuada en la frente

escriba dijo...

A los pobres los perjudica la inflación, no el dibujo de los números.
Seguir con la payasada del Indec es insostenible, reitero que quise agitar un poco la neurona en cuanto a pensar a quién perjudica y a quién no el dibujo.
Lavagna, Lavagna... me suena.
Ana: En Argentina, por ahora, si uno no apuesta a ganarle al otro, le ganan a uno. Por ahora es así. Espero que no siga para siempre.
Marcó del Pont es inteligente, lástima que deba ser demasiado kirchnerista. Ya va a pasar.
Saludos

Hal dijo...

De nuevo, la truchada de las estadísticas perjudica a los pobres porque ni siquiera les reconoce su condición de tales. Al mentir sobre la inflación también mentimos sobre el número de personas que viven por debajo de la línea de pobreza, quitamos entidad al tema y llevamos las prioridades para otro lado.
No confundamos agitar la neurona con sanatear por un sueño.

Lindahl dijo...

Escriba, es Ud un provocador. La mirada del economista es así: sin INDEC se privatizaría la medición de la inflación. Es decir, los sindicatos y empresarios llegarían a la mesa de negociación con sus encuestitas propias.

Si ambos las hacen bien, no habría problemas. Si hay discrepancias aleatorias entonces habrá incertidumbre y entonces los trabajadores pedirán más y los empresarios ofrecerán menos. El resultado de esta incertidumbre no es para nada obvio que beneficie al trabajador.