jueves, abril 23, 2009

¿Qué nos puede agregar al respecto, señor Presidente? ¿Qué te pasa? ¿No medís?

Buenos Aires, domingo 30 de enero de 1977


Reportaje al Presidente

El reportaje exlclusivo a un presidente de la Nación supone, en cualquier oportunidad, un esfuerzo y un éxito periodítico: es el quepuede exhibir hoy CLARIN mediante la edición del presente suplemento especial con las importantes declaraciones del teniente general Jorge Rafael Videla acerca de temas de rigurosa actualidad. Culmina así una tarea encomendada desde hace tiempo a dos de nuestros periodistas, quienes se encargaron de concertar este reportaje, en el que el Presidente anuncia la decisión de las FF.AA. de presentar, en su momento, un proyecto político que interprete las aspiraciones de la ciudadnía; formula agudas consideraciones sobre las nuevas formas de la ciudadanía; formula agudas consideraciones sobre las nuevas formas de la democracia; alude a los esfuerzos para terminar con la subversión; examina el pensamiento económico del actual gobeirno, y se refiere a la pariticpación civil en el presente proceso.

- Señor Presidente: en reiterados contactos con la prensa nacional y extranjera usted aludió a los temas de actualidad, tales como la violencia, la economía, el sindicalismo o la política. Sin que usted deje de formular alguna reflexión general sobre estos asuntos, sobre todo en función de lo que intentará que ocurra el Gobierno en el transcurso de 1977, pensamos que este reportaje podría servir para ahondar en aspectos esenciales de la problemática nacional. En tal sentido, ¿cuál es el más profundo alcance de sus expresiones 'ganar la paz' y lograr la 'unidad nacional'?

Ambos conceptos tienen un profundo contenido y están estrechamente vinculados.
Ganar la paz es consolidar la victoria para crear, día a día, una convivencia nacional más solidaria y fraterna.
Sin embargo, esta no es la única finalidad. También requiere la capacidad de dar una respuesta positiva a un triple desafío. El de nuestro pasado, que nos impone 'consolidar la paz interior'. El de nuestro presente, que nos urge solucionar exigencias apremiantes. Y, fundamentalmente, el de nuestro futuro como una nación digna de tal nombre.
La unidad nacional es, en primer lugar, un dato de nuestra historia: "Constituir la unión nacional", dice el Preámbulo de la Constitución de 1853.
Pero la unidad nacional es también -y he aquií su dimensión más importante- un proyecto político y como tal, un imperativo que los argentinos tenemos aún pendiente.
Proyecto que deberá articularse alrededor de una síntesis audaz entre un conjunto de valores que nos son comunes: la libertad, la democracia pluralista, la justicia social, el desarrollo económico, la libertad de conciencia y de cultos y una política exterior independiente que afirme nuestra soberanía. Todo ello articulado por un Estado jerarquizado y eficiente que esté al servicio de la sociedad, con un claro sentido nacional.
Y hablo de síntesis audaz, pues si se observa nuestra historia política veremos que esos valores comunes nunca tuvieron vigencia simultánea. Esa síntesis, además, nos ayudará a terminar definitivamente con las antinomias del pasado que hoy son antagonismos de superficie.
Para alcanzar la unidad nacional, para plasmar el proyecto político, el gobeirno de las FF.AA, explicitara, en su momento, una propuesta. Propuesta que, en la medida que interprete las aspiraciones de la ciudadanía, será asumida por esta como propia.

-Usted señaló que el desarrollo del proceso comprendería los períodos de reordenamiento, consolidación y creación y de fundación con vistas a transformar la realidad nacional. ¿Cuáles serían, señor Presidente, las características principales de estos períodos?

En la conferencia de prensa que mantuve a fin de año con los periodistas acreditados en la Casa de Gobierno, me refería a los distintos períodos que, a mi juicio, integran el proceso de reorganización nacional. Ellos no han sido concebidos, y deseo recalcarlo, como compartimientos estancos. Son consecuencias íntimamente relacionadas, y explicitadas para facilitar una mejor visualización de nuestra gestión.
El 'Período de Reordenamiento Básico' fue la respuesta imperiosa y necesaria que las FF.AA. dieron ante una situación que requería ocupar el vacío de poder, promover urgentemente la lucha contra la subversión a través de una concepción global de la misma, desterrar la corrupción imperante, poner en marcha el aparato productivo, restablecer la disciplina social y posibilitar un justo y adecuado equilibrio entre los sectores de nuestra comunidad.
De todo lo actuado desde el 24 de marzo surge que el Período de Reordenamiento Básico constituyó una etapa necesaria para superar el caos reinante.
El 'Período de Consolidación y Creación', que hemos iniciado, responde a la necesidad que tiene todo gobierno de imprimir a sus actos una dinámica propia. El inmovilismo en política, es solo aparente y tiene un precio muy alto.
Conslidar implica: afirmar los logros obtenidos y corregir las falencias. Pero ello no es suficiente. Es imperscindible la creatividad transformadora que recupere al país del estancamiento y lo proyecte a su realización integral. Esta es una tarea propia de fundadores.
Para ello es necesario revitalizar las instituciones fundamentales de la República, actualizando ideas, renovando hombres, modificando los hábitos y procedimientos de selección de dirigenets, todo lo cual posibilitará la recreación de la vida política, sindical y empresaria. Estos aspectos, esencialmente políticos, se conjugan con un sostenido esfuerzo tendiente a asegurar un creciente desarrollo económico social.
El éxito que logremos durante el Período de Consolidación y Creación hará posible la instancia Fundacional.
Obviamente, el Período Fundacional no significará la restauración de la situación existente al 24 de marzo.
Nuestra intención es instaurar un régimen democrático que, conservando sus esencias, permita fundar un sistema institucional dentro del cual, el gobierno que sea su consecuencia, refleje la presencia y aspiraciones conjugadas de las FF.AA y de los sectores políticos y sociales.
En reiteradas oportunidades he expresado la necesidad que tiene el Gobierno de las FF.AA de no aislarse porque ello significaría correr el riesgto de la sectorización.
Esto implica mantener un fluido diálogo como paso previo a la participación civil en el quehacer estatal. Diálogo que, por supuesto, excluye a los subverisvos, los corruptos y a los delincuentes económicos.
Somos plenamente conscientes de que las FF.AA por sí solas, no van a resolver todos los problemas que aquejan a la Patria.
Creo que la realidad nacional es o suficientemente compleja, rica de matices, como para admitir soluciones múltiples.
El diálogo no es un síntoma de debilidad, sino por el contrario, es un síntoma de fotaleza. Y nuestra fortaleza emana de la fe en los objetivos d eest eproceso, del compromiso con nuestros mártires y de la confianza que tenemos en el pueblo como destinatario final del Proceso.
Los hombres de las FF.AA. conocemos de cerca y profundamente esa realidad nacional como para sentir temor ante alguna de sus contingencias. Somos entonces enemigos de las concepciones burdamente simplistas, de las concepciones maniqueas. Porque creemos en la democracia, escuchamos. Y escuchar, presupone un diálogo.

-Otras de sus expresiones fueron "buscar entre todos las nuevas formas de democracia", que sin "alterar sus esencias" posibiliten un sistema estable ¿Qué nos puede agregar al respecto, señor Presidente?

En la semana de descanso que pasé en Esquel, leyendo un libro del presidente Giscard retuve unconcepto: ninguna sociedad puede vivir sin un ideal que la inspire ni un cabal conocimiento de su organización institucional.
El rol trascendente que han asumido las FF.AA. en este momento histórico consiste en precisar, con el aporte de todos, aquellos principios básicos comunes que nos permitirán instaurar un sistema democrático sólido y estable.
En este orden de ideas, los clásicos valores de libertad, igualdad y justicia, que hacen a la esencia de la democracia, se incorpora un principio de vital importancia en el mundo moderno: la seguridad.
Las medidas que se adopten, tendientes a revitalizar las instituciones, deberán contar para su definitiva estabilidad, con un amplio consenso. Sin el mismo, se correría el riesgo de continuar con los tradicionales ciclos pendurlares de gobeirnos fuertes y débiles, militares y civiles.
Las nuevas formas d ela democracia, la que he aludod, no significan ensayar expereiencias corporativistas que han fracasado en el mundo, tampoco adoptar sistemas que faciliten el desborde demagógico masificador ni caer en la tentación del elitismo.
Se trata de revitalizar las instituciones y propender a la recomposición política del país.
Esto significa, que de una vez por todas los argentinos nos pongamos de acuerdo; por ejemplo acerca de los límites del Estado nacional, provincial y municipal, en función de las necesidades reales, afianzando un auténtico federalismo, fortaleciendo el régimen municipal y dinamizando y desburocratizando el aparato estatal. Resulta imperioso agilizar y modernizar los mecanismos legislativos. Del mismo modo, es necesario garantizar una eficiente, rápida e independiente administración de justicia.
Pero todo ello no es suficiente. Sería ocioso revitalizar las instituciones sin no logramos transformación de las conciencias.
La democracia supone un gobierno efectivo, una oposición responsable, adversarios leales y, sobre todo, la conciencia común que hace predominar el diálogo y la razón sobre el conflcito violento y las pasiones sin control.
Adviertan Uds. que todos estos rasgos van diseñando el perfil de un régimen político democrático capaz de gobernar, durante un largo futuro, una sociedad abierta y pluralista, libre de las acechanzas de la unformidad autoritaria.
No deseamos ni buscamos la uniformidad. Creemos en la unión en libertad; lo que significa, entre otras cosas, que los argnetinos debemos marchar juntos en favor de un nuevo proyecto de país porque grave sería que nos agrupáramos, una vez más, sobre la base egoísta de lo que no queremos.

(continuará).

2 comentarios:

Lucas Carrasco dijo...

"¿cuál es el más profundo alcance de sus expresiones 'ganar la paz' y lograr la 'unidad nacional'?"


Durísiiiiiiiiiiiiiiiimo!!!

Anónimo dijo...

Che, el globo esta midiendo dentro y fuera de la cancha, no?