viernes, marzo 30, 2007

¿Cómo ser opositor y medir?


Nuestro post de ayer despierta necesariamente algunas dudas sobre la cuadratura del círculo. ¿Cómo hacer oposición en la Argentina y no quedar a la derecha de la pantalla, digamos?
Bueno, algunas ideas:
- Poniendo énfasis en las cuestiones relacionadas con la distribución del ingreso y no en la crítica por la "falta de calidad institucional" (salvo que las masas enardecidas salgan de las villas y las barriadas del conurbano y crucen el Riachuelo a nado pidiendo "calidad institucional ya", cosa que, a decir verdad, no la veo...).
- Pegándole a todos los giles y ladrones que están en la galaxia presidencial, aunque no necesariamente a quien resulte presidente por el oficialismo.
- Pegándole a la derecha, parejo. Tanto como a los errores y problemas del oficialismo.
- Denunciando a la constelación de empresarios que rodean al Gobierno, no tanto a los "corruptos", sino a los que se están enriqueciendo con el actual esquema económico, que son más o menos los mismos de siempre.
- Plantear el cambio que debería venir como una cuestión generacional, algo así como todos los que están, se agotan.
- Dejando el tema de los derechos humanos para que lo resuelvan ellos, que son los protagonistas de esa estapa histórica. La "próxima generación" tendrá que ocuparse de otros problemas, o se los comerán los piojos.
El autor de la foto, aquí.

9 comentarios:

Diego F. dijo...

Creo que la manera sería ejercer otra cosa que la oposición automática. Creo que hace falta como primer condición -y fundamental- la honestidad intelectual.

Saludos.

Anónimo dijo...

La unica manera de realizar una erdadera oposición, es además de lo marcado por uds, ponerse a construir desde abajo una identidad que supere conteniendo a la UCR y al PJ. Desde lo mejor de esas tradiciones (lucha frontal al régimen injustoi y proyecto nacional inclusivo, con justicia social) y marcando una nueva forma de hacer política: estar con los mas necesitados y ser representantes de ese sector.
El resto está muy bien Escriba
Abrazo
Erik

escriba dijo...

¿Honestidad intelectual? Decir lo que uno piensa es más bien fácil, el tema es hacer lo que uno dice ¿no?
Erik: veo que dejó de lado las parábolas...

Elemaco dijo...

Bien escriba bien!!

Cuente conmigo y digame donde tengo que firmar!

escriba dijo...

1 voto de Elemaco.... pará que agarro la libretita y voy anotando....
Abrazo

Murdock dijo...

- Poniendo énfasis en las cuestiones relacionadas con la distribución del ingreso y no en la crítica por la "falta de calidad institucional" (salvo que las masas enardecidas salgan de las villas y las barriadas del conurbano y crucen el Riachuelo a nado pidiendo "calidad institucional ya", cosa que, a decir verdad, no la veo...).

Jajaja, estaría bueno.


Una oposición seria y coherente sería una en la que no esté involucrada gente como Macri y Rodríguez Larreta.
Una oposición honesta intelectualmente (como expresaron ya en el comments), sin ningún pasado oscuro y con propuestas originales e inteligentes.

escriba dijo...

Uy, Dios ¿a quién hay que votar para eso?????
Saludos

Anónimo dijo...

me parece que en este mundo , digamos que el mundo es K, para definir un punto en este universo argento. No existen los ingenuos, ni los engañados, a menos que nosotros creamos que K, es un buen tipo y que sinceramente esta por redistribuir y sanear de corruptela este ispa, K a mi modo de ver es una anecdota, es un punto en el universo, que como tantos otros pasara, lo que no pasara es el deseo de justicia e igualdad, pero este momento es el de una profunda lucha entre los que pedimos mas y los que quieren darnos menos y creo que K, en esta juega en contra nuestra.

Mariano T. dijo...

La "calidad institucional" no creo que motive a las masas sudorosas, sin embargo es lo que puede hacer que haya más probabilidades que un juez se anime a condenar a un corrupto(del presente, no del pasado que es más fácil), o aun gatillo fácil contra un comisario, o que las leyes con contenidos dudosos sean examinadas con mayor profundidad, etc.
Es un concepto abstracto, pero con consecuencias concretas.