sábado, mayo 10, 2008

¿Y si todo midiera mal?

En política todo es posible y una pregunta que vuelve una y otra vez en la Historia, quizás por eso, sea “¿cómo pudo ocurrir?”. En ese sentido, un tema clásico de debate del Siglo XX es ¿cómo pudo ser posible el surgimiento del nazismo? La caída de la República de Weimar es un momento que fascina por su turbulencia, por el horror que vino después. Es también la corporización de un momento clásico en política. Aquel en el que se avizora, se teme, que lo que viene puede ser peor. (Más en Artepolítica).

10 comentarios:

Anónimo dijo...

que coño le pasa a artepolitica.com,y labarbarie.com.ar?,hace dias que no puedo entrar,o entra a la primera pagina,y luego no puedo leer nada.

juaneke dijo...

comparto lo de weimar, es realmente interesante, ver la evolución de la situación hasta llegar a hitler es fascinante, un abrazo

escriba dijo...

Uy, Juaneke. Mis respetos querido. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Yo tampoco lo soy. Solo un pusilánime se sentiría cómodo en la posición de vasallo.

Sopa dijo...

Patética la compración, es lo más trído de los pelos que leí en mucho tiempo.
Si no pueden debatir los terminos de la confrontación gobierno campo no es necesario chicanear con tanta alevosía.

El Isáurico dijo...

Ojo, no es tan descabellada la comparación con el régimen weimarano...en la Rep. del Weimar también se hizo casi imposible medir cual era la verdadera inflación, y sus instituciones se vieron minadas por un paranoico hambriento de poder que promovía una lógica de confrontación constante en medio de un discurso "antimperialista, nacionalista y seudosocialista", aunque no dudó en servirse de ellas para llegar a la cima del poder democrático y luego dar su zarpazo final.
O no Escriba?

escriba dijo...

Isáurico véala como quiera. Usted póngase alerta con eso que yo me ocupo de otra cosa.
Saludos

El Isáurico dijo...

Bueno Escriba, tampoco es que el tema me quite el sueño.
De todas formas, puestos a trazar paralelismos catastróficos -y atendiendo a su cada vez mas sufrida vena oficialista-, le sugiero que la próxima equivalencia la trace no partiendo del Weimar, sino en base a los últimos días de Allende (que también era antisemita como Adolfo, pero indudablemente mas potable como referente histórico).
O porqué no, y para no andar complicando mucho el tema, con los últimos días de Isabelita (la última presidente peronista que tuvimos antes de Cristina, con la cual comparte por otro lado, similares capacidades de gestión).
Saludos.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo: todo puede ir peor. Asi que, banquémonos esta porquería no vaya a ser que venga el cuco.

Martin H.

Anónimo dijo...

Partamos de la base que siempre todo va a ser peor, casi con certeza psicótica. Eso nos lleva a las preguntas del millón: ¿cómo defender lo poco que hay de defendible cuando, en el conjunto, lo que se ve resulta indefendible?¿Cómo criticar lo indefendible sin, al mismo tiempo, darle pasto a algo aún más indefendible? De otro modo: ¿cuándo "salir al cruce" y cuándo "soltar la mano"?
La comparación con la república de weimar alimentó los fantasmas del Club de Cultura Socialista durante los 80s, donde los frentes abiertos eran muchos más, las expectativas políticas también, y la ingenuidad política de muchos años de veda no hicieron tan crédulos como irresponsables (y ni hablar de la irresponsabilidad política de los dirigentes peronistas).
Lo loco es que en las lecturas convencionales uqe saltan de weimar al nazismo, se suelen saltear los años de eurofia económica post-hiperinflación. Precisamente, la llegada de Hitler al poder por la vía electoral está más ligada al impacto de la crisis del 29 gatillando la memoria del 23 que a la "debilidad institucional" (por izquierda revolucionaria y por derecha "pre-nazi" del período republicano per se.
Hay que leer el voluminoso millar de páginas que componen el libro de Fayé al respecto.