
“La ley, tal como fue presentada, parece un paso adelante para que los pobres, los sin voz, sean contemplados”.
Fuente: Agencia Informativa Católica Argentina (AICA).
¿Y Ingeniero? ¿Bendecimos la mesa?
Autor de la foto.
Dios no quiere hacerlo todo para no arrebatarnos la libertad de la voluntad y la parte de la gloria que nos corresponde en la empresa. Maquiavelo, N. El Príncipe. Capítulo XXVI

Recién escuché al amigo de Sarah Kay Ricardo López Murphy ironizar por una radio en torno al concepto de clientelismo. "Para eso que le den dos mil pesos a todos los votantes. Con una caja al lado de la urna y que le digan, tome, vote por nosotros".
El buenazo de Juan Carlos Blumberg habló con la revista Gente, según me entero hoy en Ambito (lo hago por ustedes). Y allí relató sus diálogos con el bonachón de Benedicto XVI, así como las delicias de su gira por Europa:
Bueno, léalo acá de un ex periodista de Ambito Financiero que escribe en La Nación. La Iglesia sigue entrampada en su visión organicista, corporativa y mesiánica de la cosa. Yo a Bergoglio no lo voté. Lo que es peor, si no me gusta, no lo puedo remover del cargo eclesiástico que ocupa. Y tengo que soportar que me diga qué hacer. Que nos deje tranquilos y si tiene coraje, que baje del púlpito y diga lo que piensa con nombre y apellido. No con parábolas que los periodistas tienen que interpretar.
Como dice mi amigo Norman, parece surgir el "Movimiento al Sotanismo". Según vemos aquí, la Iglesia se declaró ganadora en los comicios de Misiones. Y, al contrario de lo ocurrido durante la última dictadura militar y el gobierno de Menem, sigue con la línea machacona con la que recibió al gobierno de Kirchner cuando hacía pocos meses que había asumido: denunciar la pobreza. Bien, si quieren, la pobreza la denuncio yo. En vivo y en directo. No necesito intermediarios ni en la tierra, ni en el cielo. Salvo, a lo sumo, el que tiene el celular de Dios.