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lunes, agosto 08, 2011

Read my lips y medís

Leí este domingo en Clarín a tres empresarios.

Luis Pagani (Arcor)
"La existencia de un mercado interno fuerte es bueno. En la Argentina se pagan salarios más altos comparados con otros países de la región (...)".
"La Argentina, por otro lado, tiene mano de obra más calificada".
"Tomar riesgos, jugarse, no es parte de nuestra cultura" (empresaria).
"...creo que el Mercosur hoy es uno de los mercados más atractivos del mundo".
(Le preguntan cómo va a ser la Argentina en 2020) "Si continúan las condiciones actuales, con estos valores de commodities y con distribución de la riqueza, observo un mejor nivel de estándar en general".
"Este también será un buen año, los volúmenes continúan creciendo".

Francisco Crespo (Coca Cola)
"En este momento estamos creciendo a high single digit (crecimiento de un dígito alto). (...) este año la marca está creciendo vigorosamente".
"(...) estamos en una muy buena geografía, en un muy buen momento. Es un momento florentino, diría yo, como cuando en Florencia (Italia) se acumuló mucha riqueza, y nos regalaron el Renacimiento. En América Latina, por las condiciones actuales, se va a acumular mucha riqueza y la pregunta que las sociedades tienen que definir es qué van a hacer con ella, qué es lo que vamos a regalarles a nuestras generaciones futuras".
"Perú nos acaba de recordar una vez más que crecer sin que eso resuelva problemas fundamentales en porciones significativas de la población no es aceptable".

Miguel Kouzuszok (Unilever)
"El negocio de consumo masivo en general está creciendo y todo indica que seguirá haciéndolo".
"La demanda es alta y este será otro buen año. Vamos a crecer dos dígitos, principalmente a causa de un mayor volumen de venta, pero con algunos problemas de rentabilidad".
"Estamos muy bien en términos de consumo y demanda".
"Nuestro país es fantástico en términos de intercambio comercial, en industria agropecuaria o en general. Si uno mira hacia adelante, tenemos más oportunidades que desafíos".

Buena onda en general. Todos dicen que tienen algún problema de rentabilidad, que quieren pagar menos de salario ("los salarios son más altos que en la región" o "habría que acoplar los sueldos a la productividad"). Y hablan de tener un plan a mediano plazo.

lunes, julio 25, 2011

Mediciones económicas

En este día así, federal, bucólico, poco crispado, como supongo serán estas próximas tres semanas voy a centrarme en tres notas económicas que llamaron mi atención.

1) Mario Blejer no está convencido de hacer un ajuste, cerrar el grifo, frentar la máquina, llámenle como quieran. Dice:

La moderación en el crecimiento es el resultado de políticas contracíclicas, principalmente, de políticas monetarias contractivas. Ejemplos claros de esta situación se encuentran en China y en Brasil, pero situaciones similares experimentan muchos otros países emergentes. Si estas políticas son exitosas en lograr un aterrizaje suave, es decir, un control de la inflación con una desaceleración contenida, contribuirán positivamente al crecimiento global equilibrado.

El riesgo es, sin embargo, que sea difícil lograr una sintonía perfecta y que un sobreajuste pueda tener consecuencias excesivamente recesivas en estas economías. Esto podría suceder, por ejemplo, si el precio del petróleo se acelera inesperadamente por razones geopolíticas.

2) Lilita tiene un plan:

Son opciones que habrá entendido con seguridad Elisa Carrió tras un encuentro escabroso que tuvo con la Asociación Empresaria Argentina (AEA) el miércoles pasado. Fue un almuerzo en La Mansión, el restaurante del hotel Four Seasons, donde no faltaron los dos hombres políticamente más relevantes de la entidad: Héctor Magnetto y Paolo Rocca.

(...) Carrió no sólo siguió inflexible, sino que les expuso una visión económica que no todos comparten y que es opuesta, explicó, a la del ex presidente e incluso a la que impera en la Unión Industrial Argentina (UIA).

Dijo, por ejemplo, que había que revisar y repensar el modelo de sustitución de importaciones de dólar alto y altas retenciones, un esquema que definió como "viejo modelo de hace 40 años". No podemos, continuó, gravar al sector agropecuario para favorecer industrias deficitarias, salvo que se lo hiciera "con presupuesto y con control de auditoría". Y explicó entonces que su propuesta era una Argentina que construyera ciudades ricas de alto nivel educativo.

3) Anotá "solapamiento" entre uno de los temas clave de los próximos años.

La brecha entre los aumentos para empleados dentro y fuera de convenio sigue contribuyendo al desfase salarial que termina en el solapamiento de los salarios de ambos grupos. Según una investigación de HuCap sobre 104 empresas, el 76% enfrenta este tipo de problema. El nivel más alto de las posiciones categorizadas llega a cobrar 16% más, en promedio, que el nivel más bajo fuera de convenio (generalmente, supervisores), con picos de entre 10% y 33%.


Foto.

lunes, junio 27, 2011

Los bogas quieren medir con palos porque bogas

Leo en mi La Nación del domingo un pequeño aviso. Transcribo:

El nuevo Rol de la Anses en las Sociedades con Oferta Pública
Diego Serrano Redonnet & María Gabriela Grigioni (Estudio Pérez Alati - PAGBAM) - Gabriela Bindi (Zang, Bergel & Viñes) - Osvaldo Norte Sabino (Marval, O'Farrell & Mairal) - Guillermo Cabanellas (Cabanellas Etchebarne DellOro Maini & Kelly)
The Institute Global - Jueves 30 de Junio - 9.00 am - 1.00 pm
Hotel NH Lancaster

info.argentina arroba theinstituteglobal.com - Tel XXXXXXXXXx -
Descuentos 2x3 y 3x5 (sic)

domingo, mayo 01, 2011

Miden

Si la oposición tuviera esta línea (Blejer y Yeyati nos dicen que Argentina y Brasil no son, después de todo, tan distintos) no sé si ganaría pero por lo menos obtendría respeto. En su lugar, vemos a sus asesores diciendo pavadas por ahí. (Otra cosa: ¿no hay dirigentes de empresa católicos oficialistas?)

lunes, abril 18, 2011

Seguimos midiendo



P.: Si es por las paritarias, este año los reclamos son altos.

C.R.: Sí, pero se pide un 24% de aumento, no un 300%. Algunos sindicatos llegan a pedir un 40%, pero consiguen un 32% a pagar en cuotas, a un año y medio. Así que, en realidad, el aumento es del 24%. Yo no veo ninguna presión mientras no haya déficit fiscal o pánico en cuanto al dólar, cosa que no debería pasar cuando tenemos los mejores términos de intercambio de la historia, superávit en la balanza comercial, estamos pagando la deuda. Y esto no es un elogio del Gobierno, sino una descripción de la realidad. Los Kirchner ya fueron reelectos y no hubo crisis. A mucha gente puede no gustarles, pero no generan pánico económico.

Fuente.

miércoles, febrero 02, 2011

Midiendo una vez más con el tema de la inflación



Repasando el libro "
El Estructuralismo latinoamericano", de Octavio Rodríguez me encuentro, de la página 116 en adelante con una explicación de cómo fue entre 1950 y 1963 la polémica entre economistas "estructuralistas" y la posición "monetarista" sobre la inflación, atribuida al FMI.

Dice:

"Considerada a grandes rasgos, la posición monetarista habría aconsejado combatir la inflación a través de decisiones como las siguientes: reducir o eliminar el déficit fiscal, principalmente mediante la limitación del gasto público y el aumento de tarifas en servicios públicos deficitarios; contener la expansión monetaria y crediticia, adecuándola a las necesidades reales del aumento de la actividad económica; devaluar sustancialmente el tipo de cambio y atenuar las restricciones tarifarias y no tarifarias del comercio exterior; eliminar el control de precios de diversos productos de primera necesidad, entorpecedor de la correcta operación del sistema de precios; disminuir o postergar los reajustes de las remuneraciones del trabajo".

Para los estructuralistas, esas recomendaciones de los monetaristas se basan en un diagnóstico que habla de la "ineficiente conducción estatal de la política de corto plazo". Dicen que su razonamiento, al que cuestionan, es el siguiente: "el financiamiento del gasto público con emisión inorgánica o, con más amplitud, la irracionalidad de la política monetaria y crediticia, dan lugar al alza del nivel general de precios; las presiones para mantener la significación real de sueldos y salarios fuerza el reajuste de las remuneraciones del trabajo; con igual finalidad, se establecen controles de precios de ciertos bienes altamente ponderados en el consumo de los estratos medios y bajos; las alzas de precios implican que la moneda nacional pierde poder adquisitivo interno, mientras conserva el externo, al tipo de cambio prevaleciente; a pesar de este desajuste y para evitar nuevas alzas de precios, la autoridad monetaria resiste y demora la devaluación de la moneda nacional, al tiempo que impone complejos controles a las importaciones; tal política desestimula las exportaciones y mantiene latente una fuerte demanda insatisfecha de productos importados; a la larga, esa tendencia al desequilibrio externo se hace efectiva y obliga a elevar el tipo de cambio; empero -debido a sus efectos sobre los precios-, por lo general la devaluación se realiza en medida insuficiente".

Los estructuralistas dicen que esa visión y recomendaciones de los "monetaristas" no resolvieron el tema al ser aplicadas.

"Las políticas de restricción crediticia y de contención de los reajustes salariales no dieron por resultado la esperada estabilización de precios, sino tan sólo una caída en el ritmo de las alzas, lograda a expensas de la demanda de los grupos de bajas rentas y de la reducción del nivel de actividad económica (o de su tasa de expansión). La compresión del gasto público tendió a incidir principalmente sobre la inversión, con el consiguiente efecto negativo sobre el empleo de la fuerza de trabajo; pese a la limitación del gasto, no se logró impedir el déficit fiscal, pues las variaciones en el nivel de actividad produjeron un efecto contrarrestante a través de la contracción de la base tributaria. Por último, las medidas liberalizadoras del sistema cambiario y de comercio exterior tampoco dieron el resultado esperado en el balance de pagos. Esto se debió, por una parte, a la rigidez de la oferta de exportaciones y a condiciones desfavorables en los precios internacionales; y por otra, a la elevada propensión a importar de economías como las latinoamericanas, que tiende a hacerse efectiva cada vez que se atenúan las restircciones".

"en síntesis, desde la óptica estructuralista se aduce que las políticas de estabilización inspiradas en la posición monetarista condujeron a la desaceleración del crecimiento y al aumento del desempleo, y sólo lograron éxitos temporales y poco significativos en cuanto a las metas que proseguían".

Para los estructuralistas, en cambio hay inflación por tres posibles factores: "de carácter estructural, como la distribución de la población activa por ocupaciones y la variación de los niveles de productividad entre los distintos sectores productivos, de carácter dinámico, como las diferencias entre el ritmo de crecimiento de la economía en su conjunto y el de algunos sectores específicos; de caracter sociopolítico o institucional, como la estructuración del sector privado y su grado de monopolio, la organización sindical y su poder de negociación, la participación de distintos grupos en el manejo del aparato estatal".

Sobre esto último: se habla de "las presiones de distintos grupos sociales por afectar en su favor la distribución de la renta. Así, el grado de monopolio y el poder económico de que disponen las unidades productivas les permiten lograr alzas de precios; y la fuerza y la capacidad de negociación de las organizaciones sindicales las habilita a defender el nivel de salarios reales".

¿Y? ¿Está todo más o menos inventado o qué?

Foto.

jueves, enero 20, 2011

Un año después a la misma hora, medimos


Gracias al economista Matías Kulfas, presidente de AEDA y director del Banco Nación, nos enteramos hoy que por la decisión de la presidenta Cristina Kirchner y de la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, de pagar deuda pública con reservas, se ahorraron 1.000 millones de dólares.
A la medida se opuso todo el "grupo A". La polémica por este tema insumió buena parte del verano pasado. Pero bueno, discutamos "sin reservas".

sábado, enero 15, 2011

Mido con el mejor


¿Que qué pienso para este año?

"Sin aporte positivo del agro como en 2010 en términos de volumen, se proyecta un crecimiento menor, pero también una mayor calma en las presiones inflacionarias, aún cuando los estímulos de la política van a seguir siendo fuertemente expansivos, sobre todo en un año electoral. Proyectamos para 2011 un crecimiento de 6,5% y una inflación en rangos similares a los registrados en 2010 de 22,9%, aunque con un menor aporte del precio de la carne, dada la mayor oferta derivada de las actuales condiciones climáticas".

Parece que los que siempre hablan de la espada de Damocles deberían tomar vacaciones.

miércoles, enero 12, 2011

I have a dream no muy loco y mido

Viendo las últimas medidas muy inteligentes del Ministerio de Agricultura, se me ocurre que la Federación Agraria bien puede separarse del todo de la Mesa de Enlace y tener acuerdos duraderos con el Gobierno nacional. Mirando hacia el lado de la "oferta", digamos.
Y del lado de la "demanda" -del precio final de los alimentos- me parece que los hipermercados tienen que estar más controlados. O pactados. O algo.
Hoy publiqué una nota en BAE.

domingo, enero 09, 2011

Panorama posta desde la playa de la no medición

Sin parábolas ni firuletes.
Luciano, para entender cómo la ven los que deberían invertir es hora de guardar todos los libros por un año y leer a Pagni.
Ahí está lo que se juega este año (y los cuatro que vienen), me parece.

sábado, enero 08, 2011

Independientemente de que es difícil medir, o sea

Leo:
El consignatario de hacienda Iván O’Farrell, por su parte, califica al 2010 como “un año positivo producto de los cambios de precios que han mejorado sustancialmente la rentabilidad del productor, independientemente de que aún haya mercados controlados y que no dejan obtener las retribuciones correspondientes libremente”. Al margen de esa cuestión, O’Farrell destacó que después de muchos años de trabajo a pérdida, “hoy en día se trabaja con una rentabilidad que le permite al productor desarrollarse un poquito mejor”.

Y recuerdo al estudio de Miguel Bein explicándonos que:
"Precisamente, la duplicación del precio de la carne vacuna contribuyó a acelerar la tasa de inflación. En forma directa, sólo por su aporte al IPC, agrega 4 p.p. Pero en forma indirecta adicionó otros 4/5 p.p. vía efectos de segunda ronda".

Digo, para los que me hablan de que la inflación se controla cerrando el grifo en el Central.

Y bueno, Nelson, lo que molesta son las oportunidades perdidas que no miden ¿no?


Un día igualito al de hoy pero justo hace once años (o sea, cuando un joven que hoy tiene 22 años tenía 11):

"En cambio, las reformas estructurales, serían las siguientes:
  • Reforma laboral: un paquete de máxima liberalización del mercado de trabajo que incluya tope indemnizatorio, negociación salarial por empresa, aumento del período de prueba y fraccionamiento de las vacaciones.
  • Obras sociales: una privatización parcial del sistema para permitir la libre competencia entre la medicina prepara y las obras sociales sindicales.
  • Banco Nación: privatización mediante la transformación de la entidad en una sociedad anónima.
  • Jubilaciones: Cambio en el régimen, eliminación de la Prestación Básica y aumento de la edad para jubilarse.
  • Coparticipación: Un nuevo régimen que obligue a las provincias a realizar un ajuste sobre los gastos.
  • Provincias: Incluir a las provincias en la evaluación fiscal total de la Nación y de esa manera obligar al Estado Nacional a ejercer un control sobre el déficit provincial".

lunes, enero 03, 2011

Gran nota sobre cómo no se medía




¿Se acuerdan de
Arturo Porzecanski? Sí, uno de esos economistas que siempre pedían más ajuste desde Estados Unidos.
Hoy
Alejandro Bercovich publicó una muy buena entrevista al susodicho en BAE (ahí la subí por acá).
El tipo cuenta cómo los bancos de inversión de Estados Unidos enganchaban a los países latinoamericanos con los petrodólares baratos en los 70s ("tenían que poner en garantía el oro de sus bóvedas o sacar un crédito con el FMI para garantizar el repago del crédito").
Y luego cómo cambió la cosa en los 90s ("siempre hubo Porzecanskis con opiniones fuertes, pero antes eran opiniones que se vertían en memorandos internos y después empezaron a aparecer en Clarín o La Nación")
Otra muy buena: "los consejos que dábamos en privado los empezamos a dar en público y las presiones que ejercíamos en privado las empezamos a ejercer en público. Aparecieron nuevos actores: las AFJP y las AFAP -como se llaman en Chile- que empezaron a comprar los nuevos bonos. Siempre hubo un riesgo país, pero no salía en los diarios. Siempre hubo reuniones donde decíamos: '¿y a estos argentinos cuánto les tenemos que cobrar? ¡Lo más que podamos!'".

Todo muy dialogado y consensual.

miércoles, diciembre 29, 2010

Aprendí bastante con este paper que mide

Cap. IV Cadenas de valor en la agroindustria, Roberto Bisang, Guillermo Anlló, Mercedes Campi e Ignacio Albornoz, en este libro.

Fragmento:

Del análisis de las cinco tipologías de cadenas de valor asociadas con las producciones biológicas renovables, pueden extraerse una serie de elementos comunes acerca de la relevancia que tienen en las CGV, de sus posibilidades reales de “escalado” hacia etapas más complejas y de sus impactos sobre la actividad interna:
a) La presencia argentina es relevante en unos pocos mercados donde tiene participaciones superiores al 20% de lo comercializado internacionalmente. En tales casos, particularmente en las oleaginosas, el país no controla los mercados de futuro ni ejerce posiciones dominantes (lo cual no significa que oscilaciones en sus ofertas –por caso, los problemas climáticos o conflictos– no afecten las cotizaciones externas). Estas actividades tienen pronóstico de cierta
firmeza en sus demandas futuras que se asocian a países de gran densidad poblacional y crecimiento sostenido. Para tales productos, el (actual) consumo local es poco relevante.
b) Asimismo, hay varias producciones donde el país tiene escasa participación mundial, es claramente tomador de precios y dependiente de decisiones de mercado por parte de terceros. Para varios de estos casos –maíz, trigo, carne, lácteos, frutas– los consumos internos son importantes y afectan la canasta básica de alimentación y, como tales, son pasibles de habituales intervenciones estatales.
c) En su conjunto, el grueso de la inserción de la Argentina se ubica en las primeras etapas de las CGV, como proveedor de granos y/o materia prima. Esto implica ubicarse en etapas que demandan gran cantidad de capital inmovilizado y elevadas barreras a la salida. En los momentos de ciclo ascendente de los negocios, ello implica fuertes revalorizaciones de activos y una mínima posición frente a la oferta de insumos; en los períodos recesivos, se ven afectados por el grueso de los ajustes.
d) La mayoría de las ofertas primarias internas está fuertemente desconcentrada, pero cabe remarcar que no ocurre lo mismo con parte de la provisión de insumos (especialmente en los tramos de mayor complejidad: semillas genéticamente modificadas, fertilizantes, biocidas, etc.). A medida que se asciende en las etapas de industrialización, comienza la concentración en manos de unas pocas empresas industriales o de servicios (acondicionamiento, concentración y/o empaque). Tales empresas son mayoritariamente multinacionales (se les suman unas pocas firmas
locales de cierto porte) y desarrollan sus operatorias en el país sobre la base de integrarlas a sus propias CGV. Esta conformación es la génesis de las tensiones en el reparto de la renta generada al interior de estas cadenas productivas.
e) La fortaleza competitiva de las etapas primarias e industriales (primera etapa de transformación) comienza a decrecer a medida que crecen en complejidad las fases de transformación, y se torna casi nula a medida que nos acercamos al consumidor. Existen muy pocas marcas argentinas en el mundo agroalimentario, escasos canales propios de comercialización, así como otros activos complementarios asociados (logística, transporte, etc.). De ese modo, la Argentina es más un “originador” de granos y semi-elaborados industriales hasta el puerto, que un
abastecedor confiable de alimentos terminados de alto valor cercano a la góndola del consumidor. El modelo se repite en los nuevos “usos” de los recursos naturales; en biodiesel, es el proveedor de un commodity que ingresa a redes de distribución controladas por terceros.
f) Las limitaciones para avanzar en las CGV responden tanto a factores externos como internos. Los factores externos más relevantes –asociados con las restricciones al comercio– son: i) los mecanismos tarifarios (en los países de destino) en contra de las colocaciones de mayor valor; ii) las normas técnicas y sanitarias (a menudo operan como para-arancelarias); y iii) la propia estructura de la oferta interna dominada por empresas multinacionales que se establecen localmente, bajo la lógica de captación de fuentes de aprovisionamiento para desarrollos posteriores en los mercados de consumo final. Los factores internos más destacados son: i)
algunas restricciones cuantitativas establecidas en resguardo al pleno consumo interno; ii) las asimetrías en las tarifas y restricciones al comercio externo que no inducen a inversiones de mayor complejidad (más allá de los aceites y biocombustibles); iii) las asimetrías impositivas internas (créditos fiscales en el IVA, impuestos en cascada sin sistemas de devolución automática); iv) las debilidades empresarias en términos de dominio de la tecnología y escala necesaria para acceder a niveles de comercio mundial; y v) la falta de previsibilidad en los marcos regulatorios locales que impiden traducir las rentas existentes, en algunas actividades primarias, en desarrollos más complejos insertos en dinámicos mercados mundiales.