miércoles, julio 15, 2009

Un momento para medir


Hay un discurso famoso que siempre me llamó la atención. Es el discurso de Perón en la Bolsa de Comercio, del 25 de agosto de 1944. Es interesante porque es un discurso que, por lo que veo, armó gran despelote ya en su momento (Perón se tuvo que reunir con sindicatos para explicar el discurso y decirles que si querían lo publicaba y les daba una copia de la versión taquigráfica). Y además generó polémicas en las décadas posteriores. Pero por las razones equivocadas.
Se toman partes del discurso para señalar que Perón no es más que un fascista manipulador de las masas, "gerente" de los patrones y embaucador de obreros. Es gracioso, porque yo lo leo y lo leo y me parecen dos cosas:
  • El discurso es revolucionario (en un sentido de "izquierdas" si se quiere).
  • Delinea, escenifica en media hora seis décadas de tragedia argentina. Me hubiera gustado estar presente en aquel lugar en ese momento. Escuchar el tono de voz de Perón -se perciben los chistes, las chicanas, los guiños-, ver los rostros de los interlocutores, algunos de los los hombres más poderosos del país, por entonces.
Me parece que es imposible comprender la Argentina (de hoy, incluso) sin entender este discurso. Es un discurso en el que Perón hace una demostración de poder enorme y todavía sin tenerlo del todo, más bien "de guapo": plantea la Argentina que quiere para el futuro y trata de "venderla", pero deja en claro cuál es la fuerza que tiene detrás y que está dispuesto a usarla. El discurso, sobre todo, contiene algunas frases espectaculares.
Perón se para ahí en la Bolsa de Comercio frente a los tipos que cortan el bacalao en la Argentina para "exponer algunos asuntos que conciernen en forma directa a la Secretaría de Trabajo y Previsión".
"Mis palabras, si no están calificadas por grandes conocimientos, lo están, en cambio, por una absoluta sinceridad y un patriotismo totalmente desinteresado. Quiere decir que no cabe mala comprensión alguna de todo cuanto voy a decir". Humildemente, no vengo de cuna de oro, soy apenas un coronel, pero me la banco.
"(...) muchos, posiblemente equivocados sobre todo cuanto yo he dicho en el orden social, se han permitido calificarme de distintas maneras". Muchos de ustedes, parece decir. "Yo he interpretado cada una de estas calificaciones, las he sobrepesado y he llegado a esta conclusión: de un lado, me han dicho que soy nazi; de otro lado, han sostenido que soy comunista: todo lo que me da la verdadera certidumbre de que estoy colocado en el perfecto equilibrio que busco en la acción que desarrollo en la Secretaría de Trabajo y Previsión". Maravilloso. Perón 100%.
Y ahí vienen las definiciones. Perón trata de venderle a los hombres de negocios la necesidad de hacer una reforma social. De armar la sociedad del reparto 50% para el trabajo y 50 % para el capital. Si se quiere, 30 % para el trabajo, 30 % para el capital, 30 % para el Estado. Lo hace agitando el fantasma de una revolución violenta que se lleve todo puesto. Eso desde lo más o menos explícito.
Pero tiro otra hipótesis: lo que hace Perón es proponer un formato de cómo "pegar el salto" que realizan los países que pasan de la producción primaria a la producción industrial. Un formato que a él le parece adecuado, estable políticamente e indicado para la Argentina. Y que, de paso, puede dejarlo depositado en la cúspide del poder. Pero hay algo más. Perón comete en este discurso la mayor herejía escuchada en un país subdesarrollado no comunista, digamos. Invita a los empresarios a pegar ese salto, sí, pero da a entender que está dispuesto a movilizar a los trabajadores, si es necesario, para tratar de, si es necesario, disciplinar de esa forma al capital de modo que quiera pegar el salto con él. El hecho maldito del país burgués, no sé si me explico.
Y entonces va hilvanando:
"Pienso que el problema social se resuelve de una sola manera: obrando conscientemente para buscar una armonización perfecta de fuerzas, de modo que la riqueza no se vea perjudicada, y propendiendo siempre, por todos los medios, a crear un bienestar social, sin el cual la fortuna es un verdadero fenómeno de espejismo que puede desvanecerse de un momento a otro. Una riqueza sin estabilidad social puede ser poderosa, pero será siempre frágil y ése es el peligro que, viéndolo, trata de evitar por todos los medios la Secretaría de Trabajo y Previsión".
(...)
"Esas masas inorgánicas, abandonadas, sin una cultura general, sin una cultura política, constituían un buen medio de cultivo para tales agitadores profesionales extranjeros. Para hacer desaparecer de la masa ese grave peligro, no existen más que tres caminos o tres soluciones: primero, engañar a las masas con promesas o con la esperanza de leyes que vendrán, pero que nunca llegan; segundo, someterlas por la fuerza; pero estas dos soluciones, señores, llevan a posponer los problemas, jamás a resolverlos.
Hay una sola forma de resolver el problema de la agitación de las masas, la tercera solución, y ella es la verdadera justicia social en la medida de todo aquello que sea posible según la riqueza de un país y su propia economía, ya que el bienestar de las clases dirigentes y de las clases obreras está siempre en razón directa de la economía nacional".
(Para la Argentina, revolucionario)
Hay un momento en el que Perón discurre sobre cómo puede venir el conflicto social y dice una frase inquietante, impresionante:
"Si la lucha es tranquila, los medios serán tranquilos; si la lucha es violenta, los medios de supresión serán también violentos. El Estado no tiene nada que temer cuando posee los instrumentos necesarios para terminar con esta clase de agitación artificial". Y hay otra parte fuerte también "nosotros somos hombres profesionales de la lucha, somos hombres educados para luchar, y pueden tener ustedes la seguridad más absoluta de que si somos provocados a esa lucha, iremos a ella con la decisión de no perder".
Produce escalofríos la frase, viniendo de un militar, conociendo la historia posterior de la Argentina. Pero ahí, Perón agrega el pico máximo del discurso:
"Pero, señores, es necesario persuadirse de que, desde ya, debemos ir encarando la solución de este problema de una manera segura. Para ello son necesarios un seguro y un reaseguro. Si no, estaremos siempre expuestos a fracasar. Este remedio es suprimir las causas de la agitación: la injusticia social. Es necesario dar a los obreros lo que éstos merecen por su trabajo y lo que necesitan para vivir dignamente, a lo que ningún hombre de buenos sentimientos puede oponerse. Se trata más de un problema humano y cristiano que de un problema legal. Es necesario saber dar un treinta por ciento que perder todo después". (¿Cómo era lo de "cada uno según...").
Bien, el discurso sigue y ahí viene otra parte memorable. Después de trar todo ese paquete por la cabeza, Perón señala, atenti:
"Con ese espíritu, señores, he venido hasta aquí. Como secretario de Trabajo y Previsión he querido proponer a los señores que representan a las asociaciones más caracterizadas de las fuerzas vivas dos cuestiones. El Estado está realizando una obra social que será cada día más intensa; eso le ha ganado la voluntad de la clase obrera, con una intensidad que muchos de los señores quizá desconozcan, pero yo, que viajo permanentemente y que hablo continuamente con los obreros, estoy en condicinoes de afirmar que es de una absoluta solidaridad con todo cuanto realizamos (!!). Pero lo que sigue primando en las clases trabajadoras es un odio bastante marcado a sus patrones (!!!!!). (...) Existe un encono muy grande; no sé si será justificado o si simplemente será provocado, pero el hecho es qeu existe. Contra esto no hay más que una sola manera de proceder: si el Estado es el que realiza la obra social, él es quien se gana la volutnad de los trabajadores; pero si los propios patrones realizan su obra social, serán ellos quienes se ganen el cariño, el respeto y la consideración de sus propios trabajadores".
Esto es lo central. Es clarísimo. Podemos encarar este proyecto todos juntos. Yo me hice de estos amigos que, da la casualidad, son peligrosísimos. Yo estoy en condiciones de reprimirlos, si quisiera. Pero decidí hacerme amigo de ellos. Y da la casualidad de que a ustedes, los odian. No sé bien por qué, pero los odian. ¿Damos el salto juntos? (De más está decir, cuál fue la respuesta de los hombres de negocios).
Delicias del Diálogo Social. Bienvenidos a la Argentina.

Autor de la foto en Flickr.

4 comentarios:

Marcos H dijo...

hay otros párrafos también, yo no diría fachista, porque ese es uno de los grandes mitos gorilas, pero este discurso en particular, tiene ciertas tintes macartystas al menos.
Saludos

Anónimo dijo...

Escriba,

Un par de cosas:

1) No le parece que un solo discurso es demasiado poco como para ver analizar el comportamiento e ideas de un hombre y un gobierno.

2) el problema no fue tanto el reparto, sino que se hace en forma arbitraria.

Peron pudo comportarse en forma democratica o autoritaria. Por las razones que fuera, lo hizo en forma que resultó autoritaria.

No cometamos el mismo error.

Charlie Boyle dijo...

Esclarecedor texto. Con un diario, creo que Clarín, vienen unas separatas con los discursos de Perón que leía el otro día. En ese había palos para los obreros, donde los concientizaba a que cada uno debía producir al menos lo que consumía, que el estado los bancaba pero que cada uno debía producir.
Con esta parte, complemetaria a la que Ud. destaca, Perón delínea una fórmula, si se quiere, desarrollista, donde los empresarios debía dar el salto y a los obreros, con el aval de estado, les correspondería la tarea de producir valor. Formula mágica si las hay, pero...
El tema es si uno puede aplicar esta fórmula sesenta años despues de formulada. Me explico mejor, ninguno de nosotros, ni los obreros, ni los empleados, ni los patrones y ni siquiera las empresas producimos valor, solo podemos producir dinero, que como todos sabemos está sujeto a los vaivenes de de la economía, de los hermanos Rohmm y de Moneta o de insolventes morales como Fernando de La duda. Por lo que "producir" hoy no significa lo mismo que quería decir en épocas de Perón.
A la hora del apriete, el apriete también está mediatizado por el valor del dinero y no por el valor intrínseco de lo producido. Esto ocurre porque la creación de valor está mediatizada a través del dinero y no del producto en sí mismo. De esta forma nadie queire producir, ni empleados ni patrones, ya que lo producido estará atado indefectiblemente al valor de la moneda en que cotice lo producido.
La resolución es no monopolizar el sistema monetario y permitir la creación otros medios de intercambio social: cuasimonedas, bonos, clubes del trueque, patacones, etc, cosa de estar al resguardo de la vulnerabilidad del estado como avalante de la moneda. Algo parecido a lo que pasa en Internet. La gente comienza a darse cuenta que producir colectivamente y para todos de una manera colaborativa y comunitaria, tal como lo hace Ud. y yo en nuestro respectivos Blogs, vale la pena e insita a seguir escribiendo e ideando nuevas producciones( en este caso intelectuales) y ponerlas a dominio público. Somos testigos de este fenómeno, de que mi parienta Susan Boyle, una gordita ama de casa, canta como los dioses y la vieron millones de personas por youtube.
Por lo que existe una vuelta de tuerca a aquellos discursos de Perón, solo concibiéndolos desde una perspectiva de la posibilidad de un retorno a la creación de valor y contenido sin que sea mediado por un mercado esquilmador e ineficiente. La discusión está abierta, o nos sometemos nuevamente a la deuda eterna del FMI o nos remangamos y empezamos a producir valor de lo que cada uno puede o sabe producir.
La alternativa es ver a la pendejada colagada del fotolog, sacándose fotos y aprendiendo los pasitos flogger, condenados a un tinelismo absoluto, c reyendo que "el trabajo" es "el empleo". ( de hecho los veinte años del reinado del conductor son coincidentes con el ápice de este tipo de política económica).
Interesantísimo post, perdone la largura

Eleonora dijo...

Lo unico que veo de izquierda - argentina - en este discurso de Peron es la siguiente
descipcion /
-masas inorgánicas, abandonadas, sin una cultura general, sin una cultura política,
constituían un buen medio de cultivo para tales agitadores profesionales extranjeros-
-lease anarquistas.
despues, conservadurismo/
saludos