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martes, abril 21, 2009

Mi foto con un Alfonso no mide

Del supuesto "efecto Alfonsín", la pavada más grande quizás sea la que ha implementado cierto diario de La Plata.
Abrió una sección a la que se han enviado decenas de fotos que cumplen una característica: debe haber en ellas al menos un platense y el finado.
De locos.

lunes, abril 06, 2009

The Chascomus Consensus no medía, eh (última edición)


Corre el año 1986.
"Las propuestas de concertación política y social que se dieron en el gobierno radical se enfrentaron siempre con la prioridad del equipo económico: la contención del déficit. (...)".
"Empinados miembros de aquel equipo económico reconocen ahora que nunca se les cruzó por la cabeza una concertación en torno de un puñado de objetivos nacionales. Cumplieron sí con las formalidades que les exigían las necesidades políticas del Presidente: asistían a las reuniones con la oposición y escuchaban a los sindicatos y a los empresarios. 'La idea de la concertación se derrumbó para nosotros cuando nos dimos cuenta de que debíamos entregar parte del programa ¿Qué podíamos concertar sni un programa? ¿o cómo se puede concertar sin un programa común?', refieren para epxresar que la falta de concertación no fue producto de un olvido, sino de un plan urdido".
"La iniciativa de la tregua social tampoco funcionó, porque los distintos sectores reclamaban algo a cambio para rubricarla y la conducción económica se había encerrado ya en una política de intransigencias sucesivas. 'No se trata de una tregua social, se trata de cómo tener tranquila a la sociedad mientras operamos sobre sus intereses', respondió el equipo económico (...)".
"Es cierto, por otro lado, que los padrinos internacionales del programa económico se mostraban reticentes ante la idea de un acuerdo político y social en la Argentina (...)".
Asalto a la Ilusión, Joaquín Morales Solá, p.263

Cuando sos un gobierno que ajusta, se baraja la idea de "concertación" para que no estalle todo en una crisis social. Ocurre que ese tipo de gobiernos tampoco quieren sentarse realmente a charlar porque, como captaba bien la gente de Sourrouille, te piden cosas a cambio: que te bajes de la moto del ajuste.
Me pregunto qué busca el que pide concertación durante una gestión que no ajusta y que ha promovido la inclusión social. ¿Entrar en la foto?
Bien. Ultima intervención por mi parte sobre el tema Alfonsín. No temáis, nos dice Luis Majul.

jueves, abril 02, 2009

Madre mía qué manera de medir


Visto en el blog de Martín. Para todas las mariquitas de la política que elogian no-sé-qué-consensos de Alfonsín.
Como todo político, Raúl pedía "consenso" cuando estaba en la baja. Cuando estaba arriba o arrinconado, olvidate.

miércoles, abril 01, 2009

Ah, mirá lo que encontré: sobre Alfonsín para tratar de medir

¿Y en qué nos mintió Alfonsín?
(publicado en Revista Zoom, octubre de 2008)

Cuando uno piensa en Raúl Alfonsín piensa de inmediato en las decepciones y en las deudas de la democracia argentina. Esa sensación se centra en algunos hechos:

- El manejo de la crisis de Campo de Mayo ("Felices Pascuas").

- Las leyes de Punto Final y Obediencia Debida.

- El inicio de los planes de ajuste en línea con las políticas de los organismos multilaterales de crédito (Planes Austral / Primavera).

- El tránsito que va de la política de los "militantes" a la política de los "operadores".

Esas escenas son tristes. Pero hay algo que no se puede decir. Que Alfonsín hubiera ocultado durante la campaña electoral de 1983 las formas de entender el país que derivarían en esos problemas. O que con sus orientaciones políticas e ideológicas el líder radical fuera poco sincero —consigo mismo, con sus compatriotas—.

No fue la de Alfonsín una defección al estilo de la que llevaría adelante algunos años más tarde Carlos Menem. Me animaría a decir que el hombre, realmente estaba "persuadido" de que su proyecto era el mejor, que era políticamente viable y que produciría bienestar para las mayorías.

Porque el proyecto de Alfonsín era —el discurso de Parque Norte y la idea del "Tercer Movimiento Histórico" también— fundar una socialdemocracia hegemónica en la Argentina. Pienso en el ritmo político de los países europeos o en el de la Concertación chilena. En ese tono, en esas formas. Algo novedoso, único, en términos de lo que había sido y que más tarde fue la política en el país.

Ahora, esa idea de "socialdemocracia" no está reñida con ninguna de las cuatro escenas "tristes" que antes planteé. Aquellas están marcadas por dos concepciones, me parece:

- Por un lado, considerar que "los políticos profesionales" se ocupan de negociar con cualquier actor de presión no-democrático (sean los carapintadas, los Capitanes de la Industria o el FMI). Se negocia. Se negocia todo. Se negocia a cualquier precio.

- Por el otro, la necesidad de desmovilizar a la sociedad (¿de deslatinoamericanizarla?).

En la campaña electoral, Alfonsín recitó el preámbulo de la Constitución y prometió juzgar a los jefes de las Juntas Militares. Siempre se opuso a avanzar en juicios a los que habían "cumplido órdenes". Las leyes de Punto Final y Obediencia Debida estaban ya, por lo tanto, en la plataforma misma del alfonsinismo. Se buscaba el tránsito hacia un tiempo "normal" donde todas esas tragedias de la Historia queden en el pasado. Donde el relato de "La República Perdida" llegara hasta los juicios de los Comandantes y de ahí se comenzara de nuevo para seguir con cien años de democracia (alfonsinista). Nadie puede sentirse defraudado o engañado por ello.

La otra idea que subyace es que la movilización política, que en la Argentina es en mayor medida peronista, es dañina para las instituciones democráticas. El concepto es que ese tipo de acción política colectiva "popular" siempre puede salirse de cauce y que es esencialmente violenta. Esto estaba ya presente en la campaña de Alfonsín. E impregna luego desde la Ley Mucci hasta "la Casa está en orden".

Todo esto que digo no es una chicana. Insisto en que las promesas de Alfonsín por democracia, comida, salud y educación no eran cínicas. No sé si la Coordinadora no era cínica. Me da la impresión de que Alfonsín, no.

La tragedia de Alfonsín, de algún modo, ya está pautada por su campaña electoral. Quien cree que los políticos profesionales son apenas mediadores entre la ciudadanía y los actores "corporativos", que la movilización es negativa, que siempre será peor lo que pueda pasar si se dice "no" que si se entrega —una idea fatalista de la ética de la responsabilidad, el "teorema de Baglini"— tiene más posibilidades de terminar como terminó Alfonsín. En la cola donde se paga la cuenta de las decepciones y las deudas de la democracia.

Pero como ya señalé, la sociedad coprodujo los errores de Alfonsín. Quiso creer en su sueño de políticos (radicales) negociando por nosotros. Quiso creer que si sólo juzgaba a los comandantes, la Justicia iba a ser consagrada. Quiso creer que podía empezarse de nuevo la Historia argentina, sin las "violencias" del peronismo. Quiso creer en la idea de país "normal" que proyectaron intelectuales como Rodolfo Terragno. Quiso creer en que si se le entregaban algunas cosas a sectores del establishment ellos nos dejarían vivir tranquilos.

Algunos quisieron creer también más tarde en los espejos de colores del menemismo. Y algunos quisimos creer en los de la Alianza. Pero bueno, apenas queríamos hablar de aquel año del Señor de 1983.

Hablando no mido la verdad, pero...

Algunos apuntes sobre Alfonsín, en La Bloguera. Tratando de sortear algunos lugares comunes.
Lo que pensaba esta mañana es que el radicalismo jamás habló como se debe del "golpe de mercado" del 89. Nunca lo explicó. Nunca contó de verdad cómo fueron las negociaciones con los acreedores, el FMI, Washington, los Grupos Económicos.
Creo que ahora el que debería contar su historia es Sourrouille.

martes, marzo 31, 2009

Qué vergüenza no medir

Un vocerito del vicepresidente Julio Cobos voceando un decreto "en ejercicio de la Presidencia", en éxtasis ante la visión de los micrófonos y del "vivo" televisivo. El senador Samuel Cabanchik (¿se escribe así?) diciendo que esta muerte es el último servicio del difunto que nos dice que la Argentina debe "volver" a no-sé-qué senda. El "Changui" Cáceres hablando de política. Ricardo López Murphy hablando de radicalismo. Gabriela Michetti queriendo articular una serie de palabras.
Qué pobreza.
Saludos a Perón, Raúl.

Ya lo he visto todo, no mido

"O Alfonsín se dejó seducir por su simpatía personal, o creyó que así conformaría aún más a los sectores de poder: lo cierto es que hizo caso a Roberto Alemann después de resistir unos días, y liberó el dólar (...). Un dato empezó a conmover: familias enteras iban a los supermercados y consumían alimentos al lado de las góndolas. Ni ellos producían viloencia ni el robo era reprimido por los dueños: era una tregua virtual, no escrita ni hablada".

Joaquín Morales Solá, Asalto a la Ilusión, p. 67.

Alfonsín, el poder, el periodismo y medir

Linda la foto de Cobos haciendo proselitismo en el lecho de enfermo de un anciano. Es tremenda la política a veces. Supongo que es tremenda la cima del poder. Leo cosas sobre Kirchner. Me llaman y me cuentan cosas sobre Kirchner. Me hablan de encuestas. Y yo, para ponerle perspectiva, leo mientras tanto un libro de un Joaquín Morales Solá que todavía escribía bien:
  • "La noche del domingo 6 de setiembre de 1987 el Presidente se había acomodado frente a las computadoras instaladas en Olivos para registrar los resultados de la elección. Sobre la medianoche, parecía un boxeador al bordeldel knock-out por los golpes que recibía ininterrumpidamente de esas pantallas. Tumbado en un sillón, aturdido por la sorpresa atinó a exclamar casi en un grito: '¡La Argentina entera votó contra mí!".
  • "Sólo algunos detalles aislados han trascendido de esas horas en que el Presidente llegó a hacer las valijas dispuesto a abandonar su cargo dos años antes del fin del mandato, sumido en un pozo depresivo que nunca remontó del todo. Se sabe hoy que Alfonsín planteó de inmediato su renuncia ante todoel gabinete".
  • "El plan consistía en arrastrar también en la renuncia a Víctor Martínez, el vicepresidente, un hombre gris y presuntuoso que competía inútilmente con la fama y las atribuciones del Presidente".
  • "Lo que Alfonśin pretendía era renunciar juntamente con Martínez, para que se convocara a elecciones persidenciales y de delegados constituyentes en seis meses (...). Alfonsín contaba que el radicalismo ganaría esa elección. Se elegiría entonces un nuevo presidente radical y delegados constituyentes quienes reformarían la Constitucińo para crear un gobierno parlamentario con la figura de un primer ministro, jefe efectio del gobierno, cargo que obviamente Alfonsín ambicionaba para él".
  • "Este grupo acompañaba al Presidente en sus comidas o en los días vacíos de los fines de semana. Alfonsín se aburre en las reuniones familiares, detesta cualquier diálogo que no incluya la política como tema central o que excluya el debate teórico sobre las luchas ideológicas y la historia d eesas cruzadas. Con ese estilo de llevarse a Olivos interlocutores para las noches y comensales para sábados y domingos, agobió a sus colaboradores y agotó la paciencia de sus mujeres. El grupo estaba formado opr Enrique Nosiglia, Marcelo Stubrin, César Jaroslavsky, Leopoldo Moreau y Carlos Becerra".
  • "Nosotros somos los más perfectos chupamedias del Presidente" (Nosiglia).
  • (La Coordinadora). En menos de cuatro años, estos jóvenes abían pasado de la militancia en los claustros universitarios al control casi absoluto de la estructura del partido gobernante y del propio gobierno. Habían dejado de soñar con la revolución para adscribir, sin demasiada experiencia, a la teoría de que lo posible está siempre en la derecha política. La acusación de izquierdistas que les hicieron es ciertamente falsa. Habían aprendido muy rápido los beneficios de la inconsecuencia".
Es muy interseante este libro. Siempre lo quería leer. Lo adquirí por tres pesitos, a tono con la crisis.

miércoles, enero 21, 2009

20 años no miden

Lo mejor para ver anoche, además del gol de Krupoviesa, fueron las imágenes que transmitió Crónica TV sobre el ataque al cuartel de La Tablada, del que en pocos días se cumplirán 20 años. Un joven cronista Daniel Hadad describía el "fragoroso" tiroteo.
En ese momento increíble de un verano imposible, Raúl Alfonsín bajó con su traje marrón claro en el cuartel. Rodeado por centenares de militares armados hasta los dientes, en medio de una gran confusión. Seguido por el Coti Nosiglia, siempre flaco, mientras veía con sus propios ojos los cadáveres tirados por el predio. En ese regimiento destruído por los bombazos y el fuego militar, luego de aquellas palabras del comisario Pirker acerca de que -se dice, no recuerdo la fuente- que él hubiera sacado a los del MTP con un par de gases lacrimógenos.

Mientras Alfonsín recorría el regimiento se escuchó un tiro, hubo corridas, decenas de policías bonaerenses con armas variopintas a mano, panzones, con camisas de distintos colores, comenzaron a corretear por ahí, para cualquier lado, a los gritos. Se tiraban cuerpo a tierra, subían a los patrulleros Renault 12. Todo un gran desastre, una gran claudicación democrática en el verano en el que se terminó de fraguar en las mentes de millones el menemismo.
Me voy a leer un poco sobre La Tablada.

lunes, noviembre 24, 2008

Cómo mide esto, por dios

Tiempo obligado de lectura, 5 minutos. El texto es de abril de 1986. Para entender un poco algunas discusiones que se dan ahora.

miércoles, junio 11, 2008

Para los que miden por Alfonsín

Se ha dicho por estos días que fue innecesaria la referencia de Cristina Kirchner al gobierno de Alfonsín. A que ella no va a decir "el campo está en orden, feliz Día de la Bandera".
Se la critica por eso. Quizás, en cambio, se podría pensar que los presidentes argentinos van aprendiendo.
Un tema lateral: por estos días se juzga a Luciano Benjamín Menéndez y otros siete jefes represores en Córdoba. Se trata de un proceso por crímenes cometidos en el centro clandestino de detención La Perla. Resulta que allí el mayor del Ejército Ernesto Barreiro fue jefe de torturadores.
Leemos: "Barreiro fue arrestado en abril de 1987 durante el proceso n. 31-M-87 de la Cámara Federal de Córdoba por los hechos vinculados al centro clandestino de detención 'La Perla'. Rechazó de presentarse ante el Tribunal y los militares del cuartel donde se encontroba en arresto lo apoyaron. En breve otros cuarteles fueron ocupados por militares que, fuera de la jerarquía militar, pedían una solución política de los juicios abiertos ante la magistratura ordinaria. El Presidente Alfonsín se presentó en uno de estos cuarteles dando fin a la rebelión. Pocas semanas más tarde, siguiendo una propuesta presidencial, fue aprobada la 'Ley de Obediencia Debida' que ponía fin a los juicios contra los militares de grado inferior al de General de Brigada".
Esta semana, en Córdoba la testigo Susana Margarita Sastre declaró ante el Tribunal Oral Federal 1 de Córdoba:
  • Reconoció a Barreiro como uno de los participantes de los centros clandestinos de detención de Córdoba durante la última dictadura militar.
  • La sobreviviente señaló que Barreiro era el jefe de un "grupo de torturadores".
  • Aseguró que el militar solía entrar a la barraca "donde hacinaban a los presos políticos armado de un palo", con el que propinaba "fuertes golpes en la cabeza y otras partes del cuerpo" a los detenidos, "cuando las cosas no salían como él quería".
  • Recordó que en su cautiverio vio entre 10 o 12 chicos del Colegio Manuel Belgrano que fueron secuestrados cuando protestaban por un boleto escolar.
  • "Tendrían entre 15 y 16 años, y en la barraca lloraban y pedían por sus madres", dijo.
Autor de la foto.

jueves, abril 19, 2007

"¡Felices Pascuas, la República no mide!"

Leo a Mario Wainfeld acá y se me ocurre: ahora recuerdo por qué no me gusta el contrato moral y la perorata sobre la República. Me había olvidado.
Porque la República A.S. (Antes de Semana Santa) era equiparable a la Democracia. Y la democracia era para comer, curarse y educarse. Después de que volvió el helicóptero de Campo de Mayo, la República dejó de ser eso -ni te cuento después de las hiper-. Y sólo quedó lo que los dueños históricos de la Argentina, lo que quienes fundaron el Estado moderno argentino pensaron cuando llamaron al país "República Argentina".
Por más que los que proclamen una defensa de la "República" como la lucha de la hora no quieran en el fondo ser de derecha -no discuto más sobre el tema- terminan de ese lado del mostrador. Cuando dicen "queremos República" no pensamos ya en la República A.S. , sino en la República D.S. Que es un poco el país que nos quedó, según puede leer Ud. en el post de aquí abajo. ¿Me expliqué?

miércoles, noviembre 15, 2006

No Mide: ¡ Basta ya, Raúl !

Ambito Financiero dice hoy que Alfonsín dijo: "Imagino a Lavagna acompañado por un radical. No ignoro que hay otros sectores que podrían integrarse a esa propuesta (por Macri). Bueno, están en todo su derecho si nos quieren votar".
Raúl, no sólo hiciste el Pacto de Olivos, sino que ahora, luego de afirmar que Macri es tu límite centenares de veces, te aliás con él. Basta ya, por favor...