El de la foto es Bernardo Romeo. Metió los dos últimos goles del partido que el otro día Racing perdió con San Lorenzo 4 a 3. La Academia ganaba 3 a 0. Pero, como bien dicen los cronistas, el equipo de Gustavo costas "se metió atrás".
El Gobierno hizo una apuesta -quizás la única que podía hacer para no fritarse seguro en un segundo mandato- al postular a Cristina Kirchner. Necesita entonces el 40 por ciento mágico para no ir a segunda vuelta. Y a partir de ahí "se metió atrás". Por eso hizo una serie de jugadas "conservadoras", como ya analizamos aquí.
La oposición sueña con un par de goles a final, como los de Bernardo Romeo. Sabe que para eso, por ejemplo, debe emprender la difícil tarea de "limar al Motonauta".
Ahora, yo les digo: Imaginen a un ser humano (bonaerense) que 50 días antes de la elección se levanta a la mañana y cuando le piden de una encuestadora que diga por quién va a votar dice "Scioli". Bueno, qué decir. ¿Cómo se logra que ese homo-sapiens cambie de voto? Difícil.
Luego de la debacle de la alianza Carrió-López Murphy, algunos se entusiasman con la estrategia de limar al oficialismo con múltiples candidatos. Ahora digo: el kirchnerismo ganará en Buenos Aires, obtendrá muchos votos binneristas en Santa Fe, triunfará en Tucumán, obtendrá muchos votos juecistas en Córdoba y ganará en Mendoza. Perderá en capital. Cinco de seis grandes centros urbanos en la Argentina, para una elección nacional es mucho.
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