Por una CTA autónoma de algunos patrones y de algunos partidos.
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miércoles, septiembre 29, 2010
martes, septiembre 28, 2010
viernes, septiembre 17, 2010
lunes, septiembre 13, 2010
Bien por el martes. Medimos el miércoles
El 14, en el Luna Park:

El 15, en el Luna Park (cierre de campaña):


El 15, en el Luna Park (cierre de campaña):

Ah. Y para que quede más o menos claro. Un stent no te para. Es más bien lo que te permite seguir.
jueves, septiembre 09, 2010
martes, septiembre 07, 2010
Se dedica a medir
Si en la CTA no gana Hugo Yasky asistiremos a un importante retroceso de las posibilidades de los trabajadores de llegar al tan ansiado cincuenta - cincuenta en la distribución del ingreso.
Yasky va con todo y no oculta la verdad.
La diferencia entre querer construir espacios de poder para los trabajadores o un club de amigos para pocos.
En la otra lista se dice que "los 3 millones de votos del FRENAPO son un mandato que todavía tenemos que cumplir" pero se les dice a los trabajadores que el kirchnerismo es un "verso" igual que el menemismo. Y bueh.
Yasky va con todo y no oculta la verdad.
La diferencia entre querer construir espacios de poder para los trabajadores o un club de amigos para pocos.
En la otra lista se dice que "los 3 millones de votos del FRENAPO son un mandato que todavía tenemos que cumplir" pero se les dice a los trabajadores que el kirchnerismo es un "verso" igual que el menemismo. Y bueh.
lunes, mayo 10, 2010
Línea para medirrrrrr dos siglos más

Hugo Yasky, secretario general de la CTA (por cuatro años más)
–¿Qué opinión le merece la presidencia de Rivadavia? (opciones: mala, regular, buena, muy buena)
–Mala.
–¿La presidencia de Urquiza?
–Regular.
–¿Las presidencias de Rosas?
–Buenas.
–¿Y la presidencia de Mitre?
–Regular; porque es como un punto de transición, en el que intenta encontrar un punto de síntesis entre lo que era la expresión de esa línea librecambista portuaria y las demandas de algunos sectores del interior. Fue como una especie de equilibrio inestable en una tensión de fuerzas, que le llevó a dar una de cal y una de arena en determinadas cosas.
–¿La presidencia de Sarmiento?
–Regular. Aclaro igualmente que es difícil calificarla porque existen cuestiones que no se pueden dejar de reconocerle. Por ejemplo, la política que significó instalar las bases del sistema de educación pública. Una fuerte carga de laicismo que marcó una tendencia cultural en el Río de la Plata, en relación con la escuela pública más de contenido progresista. Pero a la vez, tampoco puede dejar de destacarse que lo hizo desde una visión reaccionaria, tan propia de la derecha argentina.
–¿La presidencia de Avellaneda?
–Regular.
–¿Las presidencias de Roca?
–Malas. Y no destaco ningún hecho positivo porque creo que Roca está signado por dos hechos nefastos: primero, profundiza el exterminio de los pueblos originarios con base en una política de aniquilamiento; y segundo, profundiza las políticas de entrega al poder económico de Inglaterra, en el marco de un país absolutamente subordinado.
–Nombre dos presidencias del siglo XIX con cuyas políticas y acciones de gobierno se sienta identificado o representado.
–Sin haber sido una presidencia, los primeros tiempos de Pueyrredón, sobre todo en el intento de formar un ejército que trascendiera la frontera nacional en la lucha por la liberación. También, la de Juan Manuel de Rosas.
–Nombre dos presidencias del siglo XIX con cuyas políticas y acciones de gobierno no se sienta identificado. –Rivadavia y Roca.
–Si tuviera que hacer un parangón entre las presidencias de Carlos Menem y alguna presidencia del siglo XIX, ¿con cuál la asemejaría?
–Acá todos vamos a decir lo mismo: Rivadavia.
Siglo XX
–Nombre uno, dos o tres referentes políticos o estadistas argentinos del siglo XX con los cuales se sienta identificado.
–Perón, Eva Perón y John William Cooke.
–¿Y referentes políticos o estadistas no argentinos de este mismo siglo con los que se sienta identificado?
–Fidel Castro, el Che Guevara y Jacobo Arbenz.
–¿Qué opinión le merecen las presidencias de Hipólito Yrigoyen? (opciones: malas, regulares, buenas, muy buenas)
–Buenas. Si bien tienen momentos trágicos, son la expresión de un mandato popular que, creo, fue un avance.
–¿La presidencia de Marcelo T. de Alvear?
–Mala.
–¿Las presidencias de Juan Domingo Perón, entre 1946 y 1955?
–Muy buenas.
–¿La presidencia de Arturo Frondizi?
–Regular.
–¿La presidencia de Arturo Illia?
–Regular.
–¿Las presidencias de Juan Perón e Isabelita (1973-1976)?
–Buenas al principio y malas al final.
–¿La presidencia de Raúl Alfonsín?
–Regular.
–¿Las presidencias de Carlos Menem?
–Malas.
–¿La presidencia de Fernando de la Rúa?
–Mala.
–¿La presidencia de Eduardo Duhalde?
–Mala.
–¿Qué opinión le merece la presidencia de Néstor Kirchner?
–Buena. Su presidencia tuvo un hecho de enorme trascendencia que fue la política de derechos humanos. Yo creo que recién dentro de una década se va a tener plena conciencia del cambio cualitativo que significó para nuestro pueblo esa decisión. Me refiero al hecho de haber terminado con la impunidad, con las leyes de Obediencia Debida, con el comienzo de los juicios. Por esto solo, creo yo, pondría su presidencia en un plano destacado. Después hubo otras cuestiones. Por ejemplo y básicamente, terminar con esta especie de idea que habían introducido los grupos de poder en la Argentina, e incluso de afuera del país, de que la gobernabilidad estaba anclada de manera automática y permanente a la voluntad de los mercados, a la de los grupos económicos. Creo que haber devuelto la política al lugar del que fue desplazada por la economía y por los grupos dominantes o por la ejecución de los intereses de los sectores dominantes, fue un gran logro de Kirchner.
–¿Y qué opinión le merece la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner?
–Buena. Aunque creo que si uno ve quiénes se aglutinan o quiénes forman parte del pelotón opositor, parece mejor aún. Ha habido en su presidencia políticas de avance. Entre las últimas: la asignación universal por hijo, la recuperación del sistema jubilatorio para el sector público, la transgresión de algunos dogmas del poder económico que, aparentemente, eran palabra sagrada. Todas estas medidas describen una trayectoria, que yo creo que si hubiesen tenido además la construcción de articulaciones sociales y de poder popular, hubiesen sido un fenomenal avance. Pero no la tuvieron.
Autor de la imagen.
–¿Qué opinión le merece la presidencia de Rivadavia? (opciones: mala, regular, buena, muy buena)
–Mala.
–¿La presidencia de Urquiza?
–Regular.
–¿Las presidencias de Rosas?
–Buenas.
–¿Y la presidencia de Mitre?
–Regular; porque es como un punto de transición, en el que intenta encontrar un punto de síntesis entre lo que era la expresión de esa línea librecambista portuaria y las demandas de algunos sectores del interior. Fue como una especie de equilibrio inestable en una tensión de fuerzas, que le llevó a dar una de cal y una de arena en determinadas cosas.
–¿La presidencia de Sarmiento?
–Regular. Aclaro igualmente que es difícil calificarla porque existen cuestiones que no se pueden dejar de reconocerle. Por ejemplo, la política que significó instalar las bases del sistema de educación pública. Una fuerte carga de laicismo que marcó una tendencia cultural en el Río de la Plata, en relación con la escuela pública más de contenido progresista. Pero a la vez, tampoco puede dejar de destacarse que lo hizo desde una visión reaccionaria, tan propia de la derecha argentina.
–¿La presidencia de Avellaneda?
–Regular.
–¿Las presidencias de Roca?
–Malas. Y no destaco ningún hecho positivo porque creo que Roca está signado por dos hechos nefastos: primero, profundiza el exterminio de los pueblos originarios con base en una política de aniquilamiento; y segundo, profundiza las políticas de entrega al poder económico de Inglaterra, en el marco de un país absolutamente subordinado.
–Nombre dos presidencias del siglo XIX con cuyas políticas y acciones de gobierno se sienta identificado o representado.
–Sin haber sido una presidencia, los primeros tiempos de Pueyrredón, sobre todo en el intento de formar un ejército que trascendiera la frontera nacional en la lucha por la liberación. También, la de Juan Manuel de Rosas.
–Nombre dos presidencias del siglo XIX con cuyas políticas y acciones de gobierno no se sienta identificado. –Rivadavia y Roca.
–Si tuviera que hacer un parangón entre las presidencias de Carlos Menem y alguna presidencia del siglo XIX, ¿con cuál la asemejaría?
–Acá todos vamos a decir lo mismo: Rivadavia.
Siglo XX
–Nombre uno, dos o tres referentes políticos o estadistas argentinos del siglo XX con los cuales se sienta identificado.
–Perón, Eva Perón y John William Cooke.
–¿Y referentes políticos o estadistas no argentinos de este mismo siglo con los que se sienta identificado?
–Fidel Castro, el Che Guevara y Jacobo Arbenz.
–¿Qué opinión le merecen las presidencias de Hipólito Yrigoyen? (opciones: malas, regulares, buenas, muy buenas)
–Buenas. Si bien tienen momentos trágicos, son la expresión de un mandato popular que, creo, fue un avance.
–¿La presidencia de Marcelo T. de Alvear?
–Mala.
–¿Las presidencias de Juan Domingo Perón, entre 1946 y 1955?
–Muy buenas.
–¿La presidencia de Arturo Frondizi?
–Regular.
–¿La presidencia de Arturo Illia?
–Regular.
–¿Las presidencias de Juan Perón e Isabelita (1973-1976)?
–Buenas al principio y malas al final.
–¿La presidencia de Raúl Alfonsín?
–Regular.
–¿Las presidencias de Carlos Menem?
–Malas.
–¿La presidencia de Fernando de la Rúa?
–Mala.
–¿La presidencia de Eduardo Duhalde?
–Mala.
–¿Qué opinión le merece la presidencia de Néstor Kirchner?
–Buena. Su presidencia tuvo un hecho de enorme trascendencia que fue la política de derechos humanos. Yo creo que recién dentro de una década se va a tener plena conciencia del cambio cualitativo que significó para nuestro pueblo esa decisión. Me refiero al hecho de haber terminado con la impunidad, con las leyes de Obediencia Debida, con el comienzo de los juicios. Por esto solo, creo yo, pondría su presidencia en un plano destacado. Después hubo otras cuestiones. Por ejemplo y básicamente, terminar con esta especie de idea que habían introducido los grupos de poder en la Argentina, e incluso de afuera del país, de que la gobernabilidad estaba anclada de manera automática y permanente a la voluntad de los mercados, a la de los grupos económicos. Creo que haber devuelto la política al lugar del que fue desplazada por la economía y por los grupos dominantes o por la ejecución de los intereses de los sectores dominantes, fue un gran logro de Kirchner.
–¿Y qué opinión le merece la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner?
–Buena. Aunque creo que si uno ve quiénes se aglutinan o quiénes forman parte del pelotón opositor, parece mejor aún. Ha habido en su presidencia políticas de avance. Entre las últimas: la asignación universal por hijo, la recuperación del sistema jubilatorio para el sector público, la transgresión de algunos dogmas del poder económico que, aparentemente, eran palabra sagrada. Todas estas medidas describen una trayectoria, que yo creo que si hubiesen tenido además la construcción de articulaciones sociales y de poder popular, hubiesen sido un fenomenal avance. Pero no la tuvieron.
Autor de la imagen.
lunes, mayo 03, 2010
Silencio, habla Hugo Yasky y (como siempre) mide

Cuatro años más para Hugo Yasky. El mejor.
"Porque la patronal, cuando pisotea nuestros derechos, no pregunta si somos de la CGT o de la CTA. Pretender que en todas las hipótesis de conflicto la CGT es enemiga irreconciliable de la CTA es de un infantilismo que no se sostiene. Sería una actitud dogmática que se daría de narices con la realidad"
"Nosotros aclaramos que hay un rumbo que es necesario defender y profundizar, que es el que empezó cuando se inició el despegue de la lógica del neoliberalismo. Las políticas del Gobierno empezaron a despegar de esa mirada a la brújula que nos traía el FMI, cuando se empezaron a tomar medidas que contradecían la ortodoxia del neoliberalismo y de los grupos económicos, ahí empezamos a ver un rumbo que dijimos “éste es el camino que necesitamos para salir de la picadora de carne que siempre nos pone a los trabajadores como relleno de la empanada”. En realidad eso lo representó (Néstor) Kirchner en algunas medidas que tomó. En otras no. Yo no soy kirchnerista y la CTA no está enrolada detrás de ningún gobierno, pero sí reconocemos un rumbo que tiene vital importancia y trascendencia. Hay medidas frente a las cuales habría que ser muy necio y muy ciego para decir “estamos en contra”. Una central no puede decir doctrinariamente “yo voy a estar en contra del gobierno de Kirchner”. Si yo elijo estratégicamente la oposición permanente, tengo que formar un partido político y reunirme con los que piensen igual, entonces todos los días estoy en contra, de todo. Lo cierto es que corro el riesgo, si soy de izquierda, de terminar jugando a favor de la derecha. Creo que lo que nos corresponde como central es apoyar aquellas medidas que significan avances para el campo popular y para la clase trabajadora, discrepar en otras y tener una actitud crítica que nos permita hacerlo".
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viernes, diciembre 12, 2008
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