sábado, abril 13, 2013

Cifras para medir


Dice el informe de este mes de CIFRA, de la CTA encabezada por Hugo Yasky:



A partir de 2008 el Gobierno perdió el rumbo. No se sabe para dónde va”. “La Argentina tiene un gran potencial, pero está muy mal gestionada. A partir de 2008 la competitividad comenzó a caer”. 
Paolo Rocca -Grupo Techint- (Página 12, 6/9/2012)

Desde el conflicto agrario de 2008 el kirchnerismo enfrenta políticamente no sólo al capital financiero internacional sino también a las dos fracciones de la oligarquía agropecuaria: los grupos económicos locales y los grandes terratenientes pampeanos. De allí en adelante se pone en marcha un gobierno nacional y popular que, en el marco de la crisis mundial que irrumpe en 2009, impulsó una serie de medidas económicas cuyos objetivos procuraron: sostener el ritmo de la actividad económica y, especialmente, proteger el ingreso y el nivel de empleo en los momentos álgidos de la crisis mundial; y redefinir el estado neoliberal que se conformó a partir de la dictadura militar y provocó el colapso de los sectores populares.

Así, durante el último trimestre de 2008, cuando comenzó la actual crisis con epicentro en EE.UU. se reestatizó el sistema jubilatorio, que luego permitió financiar políticas de largo plazo como la asignación universal por hijo. En esta misma línea se encuentran también la ley de movilidad jubilatoria, la reforma del Banco Central -que permitió establecer la obligación para que las entidades financieras destinen una parte de sus depósitos a la inversión productiva-, el programa de vivienda (Pro. cre. ar Bicentenario), así como la expropiación del 51% de las acciones de YPF y el Decreto 1.277/2012 que reimplanta la regulación estatal en la producción, refinación y comercialización de hidrocarburos. Política esta última que expresa un salto cualitativo en tanto alude a la presencia directa del Estado en la producción. Igual orientación, aunque con distintos grados de eficacia en su implementación, asumió la política económica de corto plazo como el plan de recuperación productiva durante la crisis mundial de 2009, la política antiinflacionaria, el control cambiario y de las importaciones, etc.

Esta redefinición estatal requiere para su éxito la implementación de políticas activas que aseguren una presencia efectiva del Estado en la producción y aminoren el grado de concentración, extranjerización y primarización de la economía.

No obstante, en 2012, ante el recrudecimiento de la crisis internacional, la política económica logró éxitos relevantes: asegurar un elevado superávit de la balanza comercial (diapositiva 15); una disminución notable de la utilidades giradas al exterior y de la fuga de capitales (diapositiva 17); obtener un resultado primario de las cuentas públicas positivo, aunque no del total debido a la importancia de los vencimientos de la deuda de ese año (diapositiva 25); impedir una reducción de la tasa de empleo y un aumento de la de desocupación (diapositiva 27), así como del trabajo no registrado
a pesar de que sigue siendo muy elevado (diapositiva 28) y de la pobreza e indigencia (diapositivas 29 y 30).

De allí que haya culminado el año 2012 con una fuerte desaceleración económica y de las ventas externas y de una estabilización de la tasa de inversión en torno del 22% (diapositivas 6, 8 y 9), pero con un mercado interno robusto (por el rol del Estado y por la rigidez en las variables del mercado de trabajo) que tuvo un papel relevante para que la desaceleración no se haya traducido en recesión. En ese marco, es atendible que la elevada inflación (de origen "importado" y "oligopólico") haya podido realizarse, con sus efectos perniciosos en la apreciación real del tipo de cambio (diapositiva 11 y 16). No se trata, como afirma la ortodoxia, de “estanflación” sino de la intensificación de la puja distributiva, con fuerte componente oligopólico (diapositiva 12), en un escenario de crecimiento del mercado interno.

Por último, es insoslayable mencionar que los logros de la política económica conviven con grandes escollos que están relacionados con las propias contradicciones internas del gobierno para definir las políticas de corto plazo e implementar las de largo plazo; con las políticas que se agotaron, que ya no son acordes o directamente no hacen sino exacerbar el problema que intentan solucionar; a los embates del establishment económico y social contra la nueva etapa del ciclo kirchnerista; con la resistencia que despliegan los diferentes intereses vinculados al estado neoliberal; con la crisis de representación no sólo en el sistema político sino también sindical; con la relevante fragmentación de la clase trabajadora que persiste en la actualidad; etc.

2 comentarios:

elbosnio dijo...

Un off topic. Sería intesante comparar el informe de cifra con el del estudio Bein. Para ver si las diferencias estan en los datos historicos, las estimaciones de las variables a futuro, en la interpretación de esas variables o en la adjetivación de los problemas y potenciales. (en que relación cada una, porque imagino que debe haber de todas).

jfc dijo...

Cartoneros de San Telmo 7 de abril
Desde hace varios meses el Gauchito Luis, actual presidente de la Sociedad Rural Argentina viene redoblando la presión devaluacionista.

Ejerce su alevosa coacción al Gobierno en dos flancos: por un lado, posponiendo la facturación de la última cosecha, le niega a las reservas del Central el ingreso de dólares; por el otro conoce íntimamente las desastrosas consecuencias sociales y políticas que una devaluación tendría sobre este gobierno popular y sobre los asalariados.

Por supuesto que ni gobierno popular ni asalariados estuvieron nunca en el radar de las preocupaciones de la Sociedad Rural. Más bien tienen sueños húmedos con un fuego social se llevará puesto a un gobierno que odian en el ADN.

Pero ojo la taba.

Los dólares que le escatiman al Gobierno son necesarios. Ellos creen que son imprescindibles. Enorme diferencia. Y primer error.

El segundo error se cuenta como se cuentan los morlacos en los bolsillos. Desde que empezó esta coacción (lindante con lo delictual) y hasta la fecha, el precio de la soja cayó 50 dólares por tonelada. Un campito de 500 hectáreas (nada excepcional en la pampa húmeda) representa una producción de unas 1250 toneladas. Es decir que la jodita de Gauchito Luis les viene representando a los productores una merma en la facturación de unos 62.500 dólares. O, poniéndolo en los términos que prefieren, a un productor mediano de 500 ha. la prédica del Gauchito Luis les viene costando dos camionetas Toyota Hilux.

Carito el golpismo, no Gauchito? Guarda la taba que puede salirte de culo.