lunes, julio 25, 2011

Mediciones económicas

En este día así, federal, bucólico, poco crispado, como supongo serán estas próximas tres semanas voy a centrarme en tres notas económicas que llamaron mi atención.

1) Mario Blejer no está convencido de hacer un ajuste, cerrar el grifo, frentar la máquina, llámenle como quieran. Dice:

La moderación en el crecimiento es el resultado de políticas contracíclicas, principalmente, de políticas monetarias contractivas. Ejemplos claros de esta situación se encuentran en China y en Brasil, pero situaciones similares experimentan muchos otros países emergentes. Si estas políticas son exitosas en lograr un aterrizaje suave, es decir, un control de la inflación con una desaceleración contenida, contribuirán positivamente al crecimiento global equilibrado.

El riesgo es, sin embargo, que sea difícil lograr una sintonía perfecta y que un sobreajuste pueda tener consecuencias excesivamente recesivas en estas economías. Esto podría suceder, por ejemplo, si el precio del petróleo se acelera inesperadamente por razones geopolíticas.

2) Lilita tiene un plan:

Son opciones que habrá entendido con seguridad Elisa Carrió tras un encuentro escabroso que tuvo con la Asociación Empresaria Argentina (AEA) el miércoles pasado. Fue un almuerzo en La Mansión, el restaurante del hotel Four Seasons, donde no faltaron los dos hombres políticamente más relevantes de la entidad: Héctor Magnetto y Paolo Rocca.

(...) Carrió no sólo siguió inflexible, sino que les expuso una visión económica que no todos comparten y que es opuesta, explicó, a la del ex presidente e incluso a la que impera en la Unión Industrial Argentina (UIA).

Dijo, por ejemplo, que había que revisar y repensar el modelo de sustitución de importaciones de dólar alto y altas retenciones, un esquema que definió como "viejo modelo de hace 40 años". No podemos, continuó, gravar al sector agropecuario para favorecer industrias deficitarias, salvo que se lo hiciera "con presupuesto y con control de auditoría". Y explicó entonces que su propuesta era una Argentina que construyera ciudades ricas de alto nivel educativo.

3) Anotá "solapamiento" entre uno de los temas clave de los próximos años.

La brecha entre los aumentos para empleados dentro y fuera de convenio sigue contribuyendo al desfase salarial que termina en el solapamiento de los salarios de ambos grupos. Según una investigación de HuCap sobre 104 empresas, el 76% enfrenta este tipo de problema. El nivel más alto de las posiciones categorizadas llega a cobrar 16% más, en promedio, que el nivel más bajo fuera de convenio (generalmente, supervisores), con picos de entre 10% y 33%.


Foto.

4 comentarios:

Contradicto de San Telmo dijo...

El Solapamiento es una de las mejores cosas que le podía pasar al mercado de trabajo.

El Solapamiento es un hermoso nombre para definir el achatamiento en la pirámide de ingresos, que nos acerca a Suecia y nos aleja de Kuwait.

El Solapamiento le destruye la potencia simbólica a una vieja tradición neoliberal, generar una brecha salarial de las dimensiones de un precipicio entre los mandos medios (usualmente alcahuetazos clasemedieros pseudoprogres mediopelafustanes) de las empresas, normalmente fuera de convenio y "la línea", cuyo mejor representante cobraba una fracción siempre mínima del sueldo de un gerente. El filo de este cuchillo era doble: por un lado disciplinar a los mandos medios so pena de ser empujados al mismísimo infierno de los rasos y, por el otro, abrir la brecha para los pobres de manera que su arribo al paraíso de los justos fuera definitivamente imposible.

Si quiere conocer como se consolida ese sistema de clases, aplique un programa educativo pago y restrictivo como el chileno: en pocos años habrá logrado la cristalización de un sistema de castas como el hindú, sin que medie ninguna religión. Piñera le puede contar de qué se trata.

El Solapamiento es el camino a Dinamarca, Suecia, Finlandia. Lo que teníamos, el Precipicio, era Chile, Paraguay, Bolivia.

Bendito sea el Solapamiento. Amén.

Nicolás Tereschuk (Escriba) dijo...

Muy bueno. Pero hay que "gestionarlo" políticamente. Porque ¿cuántos son los que te votan en contra así? Cuestión de sacar cuentas. ¿Y la unidad nacional?
Abrazo

Contradicto de San Telmo dijo...

Te votan en contra los mismos que te votaban.

Los que aborrecen de Hugo, de su hijo Facundo, de Viviani, de Los Gordos y de todo lo que tenga olor a MOO.

Como estamos, con Solapamiento, electoralmente no se gana ni se pierde nada.

Se le presenta a estos "gerentitos" una encrucijada: le pido aumento al buenazo de mi empleador, ese que siempre nos dice que lo más importante de su empresa es la gente? O me sindicalizo?

Je.

Lo van a pensar un rato.

Y más cuando el jefecito les diga que no puede aumentarles porque esa guita ya la cobró el oficial de línea.

Je.

Dormidano dijo...

Acá me queda la espina de meter un tema que me jode como una idem en el zapato. Esto es, la tercerización y la inclusión del laburante en un convenio que no le corresponde por su actividad. Cosa que complica el asunto.